Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas - Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) - Cátedra C - Profesor: Hector J. Zimerman

jueves, 30 de marzo de 2017

MATERIAL DE LA GUIA DE RELECTURA: UNIDAD V

 HISTORIA CONSTITUCIONAL.  UNIDAD V - GUIA DE RELECTURA. 

   LAS REFORMAS BORBONICAS.
   
       Las reformas borbónicas en la Nueva España fueron la serie de cambios administrativos aplicados por los monarcas españoles de la casa de Borbón a partir del siglo XVIII en el Virreinato de Nueva España. Estas reformas buscaban remodelar tanto la situación interna de la península como sus relaciones con las colonias. Ambos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, que consideraba como principal tarea reabsorber todos los atributos del poder que había delegado en grupos y corporaciones y asumir directamente la conducción política, administrativa y económica del reino. 
         En cuanto a su entorno histórico, las reformas borbónicas se dieron durante el siglo XVII y XVIII en la Nueva España. En Europa ya había un gran desarrollo en todos los campos de la cultura y permitió que haya una expansión comercial en la América Colonial. En Europa ya había un gran desarrollo científico debido a sus grandes pensadores, pero en la América Colonial había una gran dependencia tanto en lo económico como en lo político. Hubo un pensamiento sobre explotar todas las colonias para agarrara productos e ingresos para España, ya que a finales del siglo XVII, estaba pasando por una crisis, lo cual lo ponía en desventaja con los demás países de Europa, como Francia e Inglaterra. La situación de España se vio peor cuando la monarquía hizo las empresas bélicas durante los siglos XVII y XVIII. Con este contexto histórico nacen las reformas borbónicas, para que se pueda recuperar el terreno perdido con relación a Francia e Inglaterra.

         LOS MOTIVOS DE LAS REFORMAS.

         Los motivos que dieron origen a las reformas borbónicas fueron que al morir Carlos II sin dejar descendencia directa, hubo una gran crisis de capital y la Iglesia y el Estado rompieron lazos de unión, al igual que al momento de que la población colonial incrementara creaba nuevas necesidades que los monarcas de Habsburgo no pudieron resolver. También hubo mucha corrupción y abuso de poder por parte de los alcaldes mayores y por parte de la aristocracia, se dieron estas reformas igual para regular los comercios marítimos y eliminar los monopolios en el comercio, ya que había mucho comercio de contrabando por parte de Inglaterra y Portugal. También se dieron para que se suspendieran las funciones de algunos alcaldes mayores y no pudieran controlar los productos indígenas de mayor demanda en el mercado exterior e interior.

REFORMAS ADMINISTRATIVAS

         Carlos III continuó con la política iniciada por Felipe V y, sobre todo, por Fernando VI de convertir las colonias americanas en una fuente de riqueza para la metrópoli y de ingresos para la Real Hacienda. Con esa finalidad se culminó la reorganización de la administración americana para hacerla más eficaz y para reforzar el Estado allí:

-    Los borbones implementaron nuevas unidades administrativas en América. Crearon virreinatos, como Nueva Granada y Río de la Plata; capitanías, como Venezuela y Chile; y comandancias como Maynas.
-    Se adoptó también allí la figura del intendente que sustituyó a los antiguos gobernadores, corregidores y alcaldes mayores.
-    Se puso fin a la venta de cargos que eran copados por los criollos, es decir descendientes de españoles nacidos en América y, en su lugar se nombraron funcionarios llegados de la Península.
-    Se creó un ejército permanente para defender las colonias de Gran Bretaña, especialmente, y se permitió que criollos y mestizos se incorporaran al mismo, al no poder reclutarlo exclusivamente con peninsulares.
 -   Se elevaron los impuestos y el Estado amplió su monopolio fiscal a productos como el tabaco, los aguardientes o la pólvora, lo que provocó el descontento entre criollos, mestizos e "indios"

 REFORMAS COMERCIALES y/o FISCALES

          Lograr el incremento de la recaudación del fisco era uno de los objetivos centrales de las reformas aplicadas. El nombramiento de una burocracia profesional y asalariada junto con un ejército de carrera sumado a la reactivación de los mercados permitió aumentar los ingresos fiscales de forma muy notoria repuntando la economía general de la Corona. Intentaron dar un impulso a la economía española, y fundamentalmente a la agricultura que era el sector más importante, aunque sin alterar el orden social ni la estructura de la propiedad existentes, sólo se hicieron repartos de tierras que pertenecían a los concejos y estaban sin cultivar.
     El resurgimiento de la industria de la minería de la plata fue una gran obra borbónica logrando superar la depresión que había sufrido esta actividad en el siglo anterior. Los nuevos descubrimientos, los incentivos fiscales y los créditos fomentaron este cambio.
     En el caso de México se llegó a cuadruplicar la producción de plata debido a las inversiones en el campo de las innovaciones tecnológicas. 
Tras la anulación de las dos concesiones comerciales hechas a Gran Bretaña en el Tratado de Utrecht, que estaban siendo utilizadas para incrementar el contrabando, se continuó con la política de revitalizar los intercambios entre América y España, siguiendo las pautas del "pacto colonial", hacer de América un gran centro exportador de materias primas e importador de productos manufacturados de la metrópoli.
     Hicieron grandes esfuerzos por contrarrestar la hegemonía comercial y marítima de potencias rivales como Inglaterra y Holanda, prósperos países impulsados por la Primera Revolución Industrial. El proyecto Borbón contempló la renovación del sistema mercantil para que sus colonias sean proveedoras eficientes de materias primas y consumidoras de las manufacturas españolas. La Corona apoyó a la burguesía peninsular favoreciendo la industria y protegiendo sus mercados. En este contexto se fue liberalizando el comercio entre los puertos españoles y americanos, lo que se consagró cuando Carlos III dio el decreto de Libre Comercio en 1778.
     Los conflictos contra los contrabandistas y corsarios británicos, holandeses y portugueses hizo necesario un mayor presupuesto para la armada, el ejército y las milicias. También se construyeron poderosas fortalezas y murallas para defender los principales puertos y ciudades de las colonias.

REFORMAS RELIGIOSAS

         La monarquía reivindicó el poder sobre la iglesia enfatizando la necesidad de obediencia absoluta. Era importante que los asuntos eclesiásticos estuvieran bajo el dominio del rey por lo que se eliminaron ciertos fueros clericales y se reforzó el control sobre el pago del diezmo que los cleros debían pagar. Las estructuras de la iglesia se reorganizaron para responder a la política absolutista. La Inquisición también fue materia de ajustes ya que esta institución debía velar por la aplicación de las nuevas medidas y mantener el orden social en las colonias americanas.
      Por otro lado, todos los miembros de la Orden Jesuítica que se encontraban en los dominios americanos debieron exiliarse. Esto se produjo en 1767 por orden de Carlos III. Esta medida mostró la fuerte decisión de la corona por controlar la Iglesia. Un factor de peso fue precisamente que los jesuitas siempre habían respondido al Papado y no al rey. Por tal motivo no pagaban el diezmo como las otras órdenes y no respondían al control de las autoridades españolas. Además, los jesuitas habían logrado una fantástica acumulación de bienes y riquezas producto de sus diversas actividades, inversiones y empresas que supieron llevar adelante.

 REFORMAS POLÍTICAS 

       Se procuró una burocracia profesional nombrando hombres de carrera tanto militares como civiles, sujetos a la evaluación periódica y a la promoción de cargos. Se estableció unsalario fijo en lugar de las acostumbradas bonificaciones o beneficios que cada cual se atribuía. La capacidad profesional de burócratas leales pretendía erradicar a los burócratas que habían comprado cargos. La llegada de soldados y funcionarios a América fue muy contundente.
     A nivel provincial estos funcionarios fueron una pieza clave como representantes del nuevo orden que se buscaba imponer. Las intendencias era una institución francesa que fue aplicada en todas las regiones de España y luego en América para achicar las jurisdicciones y aumentar la posibilidad de controlar la recaudación tributaria. En los intendentes recayó la responsabilidad de recaudar impuestos, dirigir los ejércitos y fomentar la economía regional. Los efectos del accionar de los intendentes fueron positivos en el plano económico pero entraron a competir y a interceder en el ámbito de otras autoridades locales y regionales con las cuales no lograban ponerse de acuerdo.

REFORMAS MILITARES 

         Se planificó la creación de una armada fuerte, con barcos construidos y equipados con manufacturas de España para no seguir dependiendo del abastecimiento de otras potencias como hasta entonces. La inversión destinada a las fuerzas armadas y a los gastos de guerra fueron muy elevados y el ejército pasó a tener una jerarquización mayor.
     En los dominios americanos la estrategia militar consistió en proveer una fuerza que controlara las rebeliones y los disturbios populares que eran muy reiterados. Además se buscaba poner freno a los ataques extranjeros y al contrabando. Por tal motivo, los ejércitos en el Virreinato de Nueva España y en el de Perú eran muy numerosos y estaban dirigidos por profesionales de carrera.

        FUNCIONAMIENTO DE LAS INTENDENCIAS.

        Los gobernadores-intendentes tenían su asiento en la ciudad principal de las Gobernaciones-Intendencias. Se encontraban sometidos a la autoridad del virrey y de la Audiencia. Sus funciones se pueden sintetizar en:

Justicia: tenían competencia en lo civil y criminal, pero solo dentro de la ciudad cabecera donde residían. Contaban con la asistencia de un “teniente letrado”, que a su vez desempeñaban las tareas del intendente en caso de ausencia. En las ciudades subordinadas los Cabildos seguían desempeñando las funciones judiciales que le eran propias.

Hacienda: En España la máxima autoridad en la materia era el Secretario o Ministro de Hacienda que delegaba funciones al Virrey, èste a su vez las transfería a los intendentes, que manejaban todas las cuestiones relativas al fisco. La consecuencia para los cabildos fue la pérdida de los recursos propios y arbitrios.

Guerra: A diferencia de los antiguos gobernadores los intendentes no eran capitanes generales. A partir de las reformas, asumieron el mando de tropas y contaban con tareas militares.

Gubernativas: asumían las funciones administrativas de gobierno, y se volvieron impopulares por ser responsables de la recaudación impositiva. 
 
      CREACION DEL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA.
             
       Las causas de la creación de este virreinato, surgen de la necesidad de la metrópolis de defender sus posesiones al sur del continente de las ambiciones de otras potencias coloniales, como Inglaterra y Portugal. Al encontrarse toda esta zona bajo administración del Virreinato del Perú, el tráfico entre Lima y Buenos Aires era muy lento y hacia difícil organizar la defensa de Buenos Aires en caso de un eventual ataque.

Territorio
       
         El territorio se dividió en intendencias y gobernaciones, de acuerdo a las nuevas leyes dictadas tras la Reforma Borbónica.    Los aborígenes, al igual que en el resto de la América ocupada, fueron repartidos entre distintos grupos de terratenientes que con la excusa de la evangelización, los sometieron a todo tipo de trabajos forzados en condiciones de esclavitud.

 Economía
         
          La economía en este virreinato seguía el modelo extractivo-exportador, y al igual que el resto de virreinatos y la propia metrópolis, se mostró ajeno a la proto-industrialización surgida en el siglo XVIII y a su posterior evolución. La ganadería, asentada principalmente en Buenos Aires constituyó una importante actividad económica, cuya relevancia se mantiene en la zona hasta hoy en día. La minería no ocupaba el lugar preferencial que poseía en el resto de virreinatos, la actividad minera en el Virreinato del Río de la Plata se limitaba a una serie de yacimientos explotados en la actual Bolivia, sin embargo, desde el puerto de Buenos Aires, se exportaban enormes cantidades de oro y plata llegadas, principalmente, del Alto Perú. El comercio, centrado en la exportación de ganado y derivados, cereales, oro y plata, estaba fuertemente regulado por la metrópolis, lo cual favoreció a la proliferación de actividades contrabandistas. La actividad comercial estaba en manos de unos pocos españoles, los cuales a su vez, detentaban gran parte del poder político.
       La zona del Río de La Plata carecía para la época de recursos comunes en otros lugares como piedra, madera y minerales, por lo cual la economía estaba basada en la producción de ganado, especialmente vacuno y caballar. El cuero de las vacas sustituyo a casi todos los demás materiales escasos, creándose la llamada "cultura del cuero". La zona ocupada por la actual Bolivia, era rica en minerales como la plata, por lo cual se desarrollaron explotaciones a gran escala desde el comienzo de la ocupación española. Las    bolivianas. El virreinato sufría de regulaciones al comercio que solamente le permitía comerciar con España o con otras colonias españolas, concentrándose todo el comercio exterior en manos de unos pocos españoles privilegiados. Ante esa situación surgió un intenso contrabando, el cual no era mal visto por la población sino todo lo contrario.
Esclavitud
             Los españoles no tomaban a los aborígenes americanos como esclavos, sino que los encomendaban a dueños de propiedades agrarias para su supuesta "educación" y conversión al cristianismo, siendo esto en algunos casos una explotación y una opresión de los habitantes originales del virreinato. A pesar de ello los aborígenes no eran considerados oficialmente como esclavos. Los esclavos se introdujeron desde África, siendo personas de raza negra, las cuales eran sometidos a tareas de servidumbre. La esclavitud existió en el virreinato pero nunca llego a la escala en la que se hallaba implantada en otras regiones americanas.
Política
      
        Los principales puestos políticos estaban ocupados por españoles, otros de menor importancia eran asignados a criollos de buena posición. Pero al margen del reparto del poder, se encontraban indios, negros y gauchos. Los aborígenes eran empleados en las minas y realizaban tareas en el campo, mientras que otros, continuaban resistiéndose a la dominación foránea y la combatían con las armas en noroeste del virreinato. Los negros, traídos bajo condiciones inhumanas desde el África Subsahariana, eran importados desde su lugar de origen, o bien a realizar tareas domésticas en las residencias de las familias más pudientes, o bien a trabajar en el campo. El gaucho, fruto de generaciones de mestizaje entre españoles, indios y criollos realizaba tareas rurales que requerían de gran destreza, lo cual, a lo largo del tiempo y gracias también a la leyenda que gira en torno a sus costumbres, cultura y modo de vida, hizo que ocupase un importante lugar en la formación de la identidad nacional de la Argentina que surgiría tras la independencia y la disolución del Virreinato del Río de la Plata.

                Las Invasiones Inglesas y la formación de la Milicia

        Los ingleses intentaron en 2 ocasiones apoderarse de la ciudad de Buenos Aires, en ambas ocasiones fueron derrotados. El primer intento tuvo lugar en el año 1806 cuando un ejército británico derroto a los ejércitos españoles logrando apoderarse de la ciudad. Luego de un tiempo la población se sublevo, encabezando el alzamiento Santiago de Liniers, logrando expulsar a los ingleses. Pero estos retornaron un año mas tarde con fuerzas muy superiores, pero durante ese tiempo los criollos habían estado preparándose, se habían formado milicias con pobladores nativos así como españoles, para defender el virreinato. En 1807 desembarco un nuevo ejercito ingles que derroto en campo abierto a las milicias, pero cuando intentaron penetrar en la ciudad de Buenos Aires fueron derrotados de manera aplastante, rindiéndose los ingleses y entregando las demás plazas que habían capturado. Estas milicias fueron la base de los posteriores ejércitos libertadores, que combatieron contra los realistas por la libertad de Latinoamérica.

Fin del Virreinato del Río de la Plata.

      El Virreinato del Río de la Plata fue creado con la última división administrativa de los españoles en América en 1776 e incluía lo que hoy son Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y parte de Brasil. Su capital era Buenos Aires. El Virreinato del Río de la Plata nació para reforzar la presencia española, frente a la británica, en el Atlántico Sur. Sin embargo, y a pesar de la importancia de este objetivo político, el apoyo español a la provincia de Buenos Aires y al Virreinato fue limitado, razón por la cual los argentinos se independizaron con más premura que otros territorios en América.
     Para los criollos argentinos el comercio era su principal actividad económica y el control de los puertos sobre el río de La Plata y las rutas del Atlántico sur era importante. Por eso, cuando los invaden en 1806 y luego en 1807, los porteños organizan una milicia para hacerles frente bajo el mando de Cornelio Saavedra. Esta milicia derrota a los británicos sin la ayuda de los españoles. Esto les muestra sus propias capacidades de defensa y aviva el deseo de independencia de los criollos locales quienes esperaban, desde principios del siglo XIX, la posibilidad de participar no solo de las decisiones económicas de la colonia sino de las políticas también. Hasta ese momento, éstas recaían en las manos de los españoles venidos de la península Ibérica y no en los locales lo que había dado origen a una división muy marcada entre la oligarquía       
        Los criollos empezaron a clamar por la independencia total de España antes que los otros territorios españoles en América. Sin embargo, Saavedra, quien conocía las capacidades de su milicia, les pidió a los criollos esperar a que España estuviera aún más debilitada por los franceses para declarar su autonomía y disminuir, de este modo, las probabilidades de que España atacara a los criollos por desacato a la corona.
      Así, cuando en mayo de 1810 se conocieron las noticias que informan sobre la caída de la Junta de Sevilla, Saavedra creyó que el momento había llegado. Los criollos convocaron a una reunión del Cabildo y proclamaron, el 25 de mayo de 1810, y bajo el mando del general Manuel Belgrano, el fin del virreinato español sobre las provincias del Río de la Plata. Nacían Las Provincias Unidas de Sur América creando, para fines prácticos, una Junta de Gobierno presidida por el general Saavedra en la cual se afirmaba la lealtad de los criollos argentinos a Fernando VII, legítimo rey de España, y se desconocía la autoridad sobre Argentina de la Junta de Sevilla en España, por cuanto los argentinos no habían sido consultados para su creación. 

              - LAS IDEAS FILOSOFICAS –POLITICAS SOBRE EL ORIGEN DEL PODER. SUAREZ Y ROSSEAU.

                El iluminismo dieciochesco y el despotismo ilustrado, consiguieron durante un breve lapso combinar las luces y el principio de autoridad. Esta situación allanó el camino para los innovadores, pero asimismo se dieron en el Plata, no solo la influencia de los pensadores franceses, sino la del pensamiento ilustrado español. En esta confluencia pasaremos a exponer las ideas que sobre el origen del poder, se afirma, tuvieron mayor aceptación entre los revolucionarios de  éstas tierras.

                Francisco Suarez (1548-1617). España, el poder según Suárez, pertenece a una comunidad perfecta, en razón de su capacidad para poseer un gobierno político, y el poder, como la sociedad misma, es de derecho natural y como consecuencia el mismo no reside en ningún hombre en particular, sino en conjunto de los hombres. Los hombres –dice- nacen naturalmente libres y nadie tiene derechos sobre los otros.
                El poder político comienza en el momento en que habiéndose superado el estado familiar, se alcanza la organización cívica, conformado varias familias, la comunidad perfecta. Este poder no está en un hombre en particular sino en los hombres tomados colectivamente.
                Esta sociedad creada por los hombres y formada por el poder de origen divino, es depositaria inicial del mismo, pero no pueden conservarlo por mucho  tiempo por razones pragmáticas, entonces pueden transferirlo a voluntad; sin que esto niegue que la forma de gobierno esté instituida por el derecho divino, como el poder mismo, y por el derecho positivo.
                Todo poder, no importa por quién sea ejercido, es decir por uno o varios hombres, proviene inmediatamente de la comunidad a la que le es conferida por Dios.
                En su opúsculo “Defensa de la Ley Católica y Apostólica contra los errores de la secta Anglicana” se encuentra el axioma fundamental de su teoría: “…ningún Rey, ningún monarca, tiene o ha tenido, según la ley ordinaria, el principado político inmediatamente de Dios o por acto de una institución divina, sino mediante la voluntad o la institución humana”.
                Para la transferencia de la autoridad, Suárez concibe dos modos, uno que llama contractual y otro de modo cuasicontractual, el primero por el consentimiento social dado en forma voluntaria y explícito y hay entonces una especie de pacto social, el segundo en cambio se da por el consentimiento tácito y paulatino del pueblo que va creciendo a partir de la sumisión filial que va transformándose en consentimiento cívico y está dado por la costumbre, en éste caso coincide el nacimiento de la sociedad con el del poder real.
                El interés práctico que tiene el pensamiento de Suárez para los pensadores de mayo es que como consecuencia de la propiedad del poder en manos de la comunidad, esto implica necesariamente la revocabilidad del mismo a su depositario (Rey-Monarca-etc.), pero no en cualquier caso, sino cuando haya habido violación del acto de fundación, del pacto mutuo, es decir cuando el Rey, se convierte en tirano, en tal sentido, no se pronuncia a favor del tiranicidio, y dice que debe recurrir en primer lugar a la resistencia, que debe ser general, desencadenada por los órganos naturales de la nación y no deben causar males mayores que la propia tiranía por último, queda el derrocamiento, pero  prefiere a tales extremismos, la reforma del poder.
                Así completando el pensamiento anterior diremos, parafraseando a J. R. López Rosas: “Con estas consideraciones, sin menoscabar la validez de otras, se comprende como las ideas de Suárez fueron realmente revolucionarias y como pudieron servir perfectamente para denunciar el PACTO DE VERSALLES realizado entre el monarca español y los Pueblos Americanos”.
                En síntesis podemos señalar siguiendo a Furlong, cuatro pasos o partes para explicar las enseñanzas suarecianas:
1)       A ninguna persona, física o moral, le viene inmediatamente de Dios la potestad civil, por naturaleza o donación graciosa.
2)       Sino que es el gobernante a quién le viene la autoridad, mediante e pueblo.
3)       El pueblo la concede, por su libre consentimiento, derivándose de allí los títulos legítimos de gobierno; y
4)       Al hacer ésta donación o traspaso, hay limitaciones en el poder, así por parte del gobernante que la recibe y no puede usar de ella a su antojo; como por parte del pueblo que la confiere y no puede reasumirla a su capricho.

Rousseau, Juan Jacobo (1712-1778) Suiza. Según éste, en su obra “El Contrato Social”, con anterioridad a la constitución de la sociedad existió un estado de naturaleza, donde el hombre según su entender, es esencialmente bueno, y dicho estado es el más pacífico y propicio para el bienestar de la sociedad.
Como pudo destruirse este momento feliz para el género humano? En éste punto encontramos la famosa frase: “El primero que cercó un trozo de tierra y se atrevió a decir esta tierra me pertenece y encontró a gentes lo bastante cándidas para creerlo, fue el verdadero fundador de la sociedad civil”, con esto quiero decir que a su entender las desdichas de la humanidad, se iniciaron con la fundación de la propiedad y en el mismo momento en que el hombre necesitó la ayuda de otros y que descubrió que era ventajosa para uno disponer de alimentos como para dos, desapareció la igualdad, se había implantado la propiedad y el trabajo se hacía necesario; este triste cambio de cosas trajo aparejado las luchas y guerras, para esperar tal situación se concreta el pacto o contrato social, que reduce a la siguiente fórmula: “en fin, dándose cada cual a todos, no se da a nadie en particular; y como no hay socio alguno sobre quién no se adquiera el mismo derecho que uno le cede sobre sí, se gana en este cambio el equivalente de todo lo que uno pierde, una fuerza mayor para conservar lo que uno tiene. Si quitamos pues del pacto social que no es de su esencia veremos que se reduce a estos términos: CADA UNO DE NOSOSTRO PONE EN COMUN SU PERSONA Y TODO SU PODER BAJO LA SUPREMA DIRECCIÓN DE LA VOLUNTAD GENERAL: RECIBIENDO TAMBIEN A CADA MIEMBRO COMO PARTE INDIVISIBLE DEL  TODO”.
                Por el pacto esos derechos del estado de naturaleza – libertad e igualdad, que fueron pervertidos por la civilización pretende Rousseau reconstituirlo a través del pacto pero transformados de derechos naturales que eran, en civiles.
                Disuelta que fuere la voluntad individual en la voluntad general manifiesta en los acuerdos de la mayoría, ésta tiene plenos poderes para decidir  sobre la vida y la propiedad, sobre la educación y práctica religiosa de los individuos, es decir que el poder -soberanía según Rousseau- nace del pacto y emana de la voluntad general, con esto queremos significar, que para éste, el poder se origina en la comunidad. Expone además en su obra las características que reúne esta soberanía, la misma es inalienable, esta no se delega, condena el gobierno representativo y la monarquía inglesa, es indivisible, Rousseau es hostil a la separación de los poderes, puesto que un cuerpo representa necesariamente intereses particulares, no hay que contar con él para hacer prevalecer el interés general, es infalible, la voluntad general es siempre recta y tiende a la utilidad pública y es absoluta, ya que el pacto social da al cuerpo político, un poder absoluto sobre todos los suyos. Pero este absolutismo de la voluntad general, no corre el peligro de ser arbitrario, puesto que si se convierte en tal, es que la voluntad general ya no es soberanía.
                Asimismo se abstiene Rousseau de recomendar una forma de gobierno pues ésta debe depender de situaciones locales y no puede imponerse en todas partes una solución única, para él el problema del gobierno es secundario y  tiene la tendencia a degenerar y traicionar la soberanía.
                No obstante ello, advierte el autor, debe recordarse que la constitución del Estado y del gobierno son dos cosas muy distintas, la soberanía es la facultad de hacer y de quebrantar las leyes, quedando el Poder Legislativo en manos del pueblo, sino puede hacerlo este, quienes legislan en su lugar no son sus representantes, sino sus comisionados, pero sus decisiones solo son definitivas cuando el pueblo acepta. En cambio el gobierno o administración suprema es llamada por Rousseau el ejercicio legítimo del poder ejecutivo, príncipe o magistrado al cuerpo encargado de esa administración, para tener legitimidad, el mismo debe obedecer al soberano, a que todo gobierno recibe su función del pueblo y éste simplemente da comisiones regulares y siempre revocables y el gobierno ejerce en su nombre el poder por el cual el pueblo los ha hecho depositario y que puede limitar, modificar o volver a tomar cuando le plazca, ya que si bien la soberanía es absoluta, por cuanto hace a la esencia del pacto social, la elección de la forma de gobierno es relativa.
                Del análisis de las premisas del pensamiento de Rousseau puede deducirse que el mismo también pudo ser utilizado, como fundamento del ideario que informara el movimiento revolucionario de mayo.
              La base del pensamiento de Rousseau es el ejercicio del poder por el pueblo reunido en Asamblea, al que concurren todos los miembros de la sociedad y cada uno de ellos “se convierte en su propio legislador”. En consecuencia, se retrotrae la forma de gobierno a la de la época de Pericles de la democracia directa ateniense. El gobierno es el gobierno del pueblo, que delega la administración a un tercero que no es un gobernante sino un ejecutor de la voluntad general.
             ANTECEDENTES AMERICANOS.

                En este punto se han tratado como tales, hechos de los más diversos, interpretados como deseos de independencia o negándoles absolutamente tal carácter, nos referiremos a ellos en una breve reseña para tratar de buscar su significación.
                A lo largo del proceso colonial fueron muchos los levantamientos indígenas, pero en su mayoría no tuvieron relevancia desde el punto de vista de movimientos independentistas y en todos los casos se trata de rebeliones preponderantemente raciales, pero la rebelión que llega a tomar el sentido que no interesa es la encabezada por José Gabriel Condorcanqui –Tucap Amaru- descendiente de los Incas y a título de tal inicia una rebelión contra la dominación española.
El estallido se produjo en noviembre de 1870 y su líder decidió constituir algo así como un gobierno del cual no se encontraban excluidos criollos, mestizos y gente del pueblo en general. Fue un movimiento en contra del sistema de injusticias, pero del que la enorme masa que lo formaba no tenía conciencia del sentido del levantamiento y probablemente su Jefe solo lo influyera, no cabe aquí relatar las vicisitudes de la campaña, pero lo cierto es que en determinado momento puso en jaque el poderío español, no obstante haber sido apagada, esto no borró la imagen del insurrecto y de su revolución y cuya influencia tuviera grandes  repercusiones en todo el ámbito de América y también en el escenario del Río de la Plata.
Otras manifestaciones de descontento han sido pretendidamente tomadas como antecedentes del movimiento independentista, pero entre las citadas por ejemplo, la lucha entre el Obispo de Asunción y el Gobernador apoyado el primero por el pueblo y el segundo por la orden jesuítica, no constituyen sino signos de descontento con situaciones pasajeras y en cambio otras como la de Gual España en 1797 y 1808 adquieren verdadero relieve cuando forman una Junta Suprema Gubernativa que negaba al Rey de España derechos sobre América que había sido usurpada a los Indios, no existían para ellos razones para las desigualdades de clases, ni la esclavitud y proclamaron la libertad e igualdad de derechos queriéndose determinar el ánimo de la insurrección venezolana que comentamos, esta constituye la primera de las raíces verdaderamente patrióticas.
Continuando en la exposición de los movimientos precursores, tres en especial poseen tal carácter en los años finales del virreinato, la de Los Comuneros del Paraguay y su derivación de la vecindad de Corrientes, el de La Paz y el de Chuquisaca, los dos primeros citados no son más que un reverdecer del espíritu de Villalar, el “Común” gobierna efectivamente a espalda de la autoridad real a través de las rebeliones de Antequera y Mompó y sus secuelas en Corrientes en 1764, si bien la revolución de los Comuneros no significaba un acto de independencia, ni mucho menos, un ataque a la religión, resulta a nuestro entender un movimiento de características particularmente precursoras del movimiento de independencia.
En el caso paraguayo se había originado con las justas peticiones del Cabildo de poner límite a las arbitrariedades del gobernador designado, pero no atendidas éstas el panorama se transforma y durante dieciocho años se suceden revueltas que implican en su conjunto una revolución  popular, pero el Gobernador Balmaceda contaba con el apoyo de la Compañía de Jesús y pese al cúmulo de inevitables cargos, sentenciada su deposición, su reposición  en el cargo es conseguida ante las autoridades virreinales, nuevamente el Cabildo imputa graves cargos a Balmaceda y ante éste hecho, la Audiencia designa Juez Pesquizador a José de Antequera y Castro y éste conquistado por las ideas del Común resistió orden, libró batallas, pero finalmente fue vencido, no obstante ella la revuelta no tardó en reavivarse. Fue Mompó el continuador de Antequera en su accionar, quien comandó el Común y en 1713 se instaló la Señoría de Compun” que ejerció el gobierno rechazando el nuevo Gobernador designado por el Virrey, pero nuevamente la insurrección fue vencida y no obstante ello resurgió siendo sofocada definitivamente en 1735 por el Gobernador de Buenos Aires Bruno M. Zavala.
Estos movimientos entonces tienen por características sus enunciados de soberanía, libertad, igualdad y su profunda raíz popular, en cuanto es el pueblo el que ejerce el verdadero poder político, con la reserva del derecho de determinar acerca del rechazo o aceptación de las autoridades que le son impuestas.
El movimiento de Chuquisaca tiene lugar el 25 de mayo de 1809 y tiene relación con el sucedido en Buenos Aires el 1º de enero del mismo año, se cuestionó la representatividad de el Comisionado de la Junta Central de Sevilla al cual la Audiencia no reconocía como tal, por lo que la Audiencia asume el mando por vacancia, a raíz de la renuncia del Presidente Pizarro.
Más significación fue la Revolución de La Paz iniciada el 16 de julio de 1809, bajo la dirección de Pedro Domingo Murillo y tuvo una definida orientación hacia la total independencia, asumió el poder el Cabildo previa renuncia sacada a la fuerza por los amotinados a las autoridades. Junto al Cabildo se instaló una Junta  tuitiva con carácter de consultiva y se aprobó un plan de gobierno por el cual se organizaba un sistema que reemplazara al régimen anterior basado en los derechos inalienables del pueblo, la liquidación de los privilegios y desigualdades e independientes del poder español, y a tal efecto se convocaría un Congreso para dar una Constitución al nuevo Estado que se pretendía fundar.
Cabe citar asimismo en esta breve reseña los sucesos producidos con las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 como también la Asonada del 1º de enero de 1809, que adquieren particular relevancia debido a la cercanía en el tiempo con los acontecimientos de mayo y el clima de afianzamiento del poder popular que se había creado.
Las Invasiones Inglesas, sin entrar a desarrollar los acontecimientos que suponemos conocidos, produjeron una verdadera revolución en el pueblo de Buenos Aires y que posteriormente se extendió al interior. Según Vicente Fidel López, el Cabildo del 14 de agosto de 1806 en que el pueblo no solo depuso al Virrey sino que constituyó un gobierno de opinión y decretó el armamento general para la defensa, lo que significa una clara señal que el órgano administrativo dejó de ser tal para convertirse en una entidad tumultuosa, donde el pueblo hacía oír, registrar y cumplir sus mandatos soberanos.
Luego de esto e influido notoriamente por la propaganda política inglesa se hizo sentir en Buenos Aires la necesidad de romper los vínculos con España, pero dejando de lado esta aparente intriga urdida por ingleses y revolucionarios, estos acontecimientos militares afianzaron más el clima de insurrección especialmente en contra de la dura política mercantil, mantenida por la Corona española, y las Invasiones Inglesas afirmaron más a los criollos en los beneficios de la libertad económica tan largamente buscada.
 CAUSAS ECONOMICAS Y SOCIALES.

Consecuencias del pensamiento ilustrado: deseos de igualdad:
“De las fuerzas que contribuyeron a debilitar el antiguo régimen hubo algunas que persiguieron conscientemente ese resultado y otras que colaboraron involuntariamente, que solo moderadas reformas económicas o sociales o una mayor participación popular en el gobierno y que habrían retrocedido alarmadas de haber sabido que estaba ayudando a la revolución”.
La lucha por derogar el mayorazgo, propagar la educación femenina, mueve la pluma de los publicistas de Buenos Aires, todas las meditaciones se tiñen de un individualismo e igualitarismo creciente, para ellos todos los hombres gozan de ciertos derechos básicos de los que no pueden ser despojados y si la ley o costumbre ha multiplicado las diferencias, las luces debían borrarlas y restablecer la igualdad natural.
En América existían una multitud de razas o castas a las que por el sólo hecho de su nacimiento o condición, se les negaba el ingreso a las escuelas públicas. A la carrera militar o administrativas y a las que se castigaba con penas afrentosas, para las personas viles en caso de delinquir.
El Río de la Plata fue quizás uno de los sitios del mundo donde mejor se trató a los esclavos, pero los hombres que insuflaron la vida al movimiento de mayor pretendían mucho más, una amplia regeneración social, se denuncia a los años que impiden el matrimonio de sus esclavos y no procuran su educación moral considerándolos fuente de rentas únicamente. De estas manifestaciones de crítica social se pasa a medidas concretas, que si bien no pueden por el momento suprimir el tráfico infame, buscan solapadamente reducirlas.
Debe sumarse a ello la conciencia regional, el americano era español, más era también indiano y su conciencia se avivaría al tener que disputar cargos políticos o eclesiásticos con los peninsulares que deseaban iguales beneficios y solían ser preferidos por su proximidad al trono, fuente dispensadora de las gracias. Estas “quejas de criollos que se sentían postergados van in-crescendo en la segunda mitad del siglo XVIII, al generalizarse la exclusión de  los americanos de la burocracia indiana bajo la inspiración de José de Galvez; lo que hasta entonces pudo ser olvido, pasa a ser sistema y las quejas aisladas  se convierten en clamor”.
La aparición de la prensa localista contribuye a afianzar el sentimiento de descontento por la situación antes referida, junto al problema de los criollos, pero con características diferentes estaba el problema de los indígenas.
En relación a las cuestiones económicas como causa de la emancipación hay dos posturas, una que asigna al descontento con el sistema económico gran influencias basada en dos hechos, la petición de los labradores y la representación de los hacendados, que ambos requerían de las autoridades españolas la liberación del comercio y exponían las virtudes de tales medidas, pero la España de los Borbones no  podía instituir otra legislación para sus Colonias que la que forzosamente estableció, ya que prácticamente destruida la industria y el mercado español, debió implantar un sistema por el cual sus Colonias se convirtieran en el mercado de sus manufacturas y se limitara a la producción de materias primas.
Pero la situación no  podía mantenerse, las ideas económicas que influenciaban el pensamiento de la época, requerían la libertad de comercio y el apego de España a su política monopolista no hizo más que agravar la situación, contribuyendo a la descomposición del régimen colonial.
La otra postura en cambio sustentada por Vicente Sierra si bien no niega la influencia del descontento con la situación de opresión económica, le asigna el lugar de causa concurrente a las demás.
Es de destacar que las ideas de libertad económica y las nuevas doctrinas liberales habían aparecido ya en el Virreinato, antes de la llegada de Don Manuel Belgrano, como lo prueba la petición de los labradores y nos prueba además como el fervor revolucionario habían alcanzado a los hombres de trabajo, decepcionados por la aplicación de un absurdo sistema que malograba sus esfuerzos, reducía la iniciativa, estrangulaba la agricultura y los reducía a la miseria.
El mismo espíritu lleva la representación de los hacendados obra de Moreno en 1809, que reclamaba un comercio igual al de los demás pueblos que forman la monarquía española que integramos decía: “…la justicia digo, no puede ver sin horror un atentado tan manifiesto contra los más sagrados derechos de la propiedad y libertad del hombre y del ciudadano, un atentado prescripto, autorizado y legitimado por la pública autoridad. Las Colonias sujetas al comercio exclusivo de su metrópoli, son el digno objeto de esta enérgica declamación: nosotros tenemos más fuertes derecho que elevan a un alto grado de justicia con que reclamamos un bien que aún en el estado colonial no puede privarse sin escándalo…”.
El memorial de Moreno, las bases que presentó, causaron conmoción en Buenos Aires y si bien no se permitió que fuera publicado, las copias clandestinas que circularon fueron lo suficiente para excitar el ánimo de criollos y aumentar su descontento y provocar la indignación de las autoridades españolas.
LAS IDEAS DE LOS ENCICLOPEDISTAS.

Las ilustraciones pretendía reunir todos los conocimientos científicos y hacerlos accesibles a toda la humanidad, el órgano adecuado para la divulgación de la filosofía es la enciclopedia que pretendió aglutinar en una obra todo tipo de conocimiento, y en la misma colaboraron los hombres de mayor ascendencia sobre el pensamiento de la época, Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Turgot, Holbach y otros muchos, esta obra que a primera vista no era más que un diccionario, fue el vehículo de las ideas de la ilustración y tales ideas fueron conocidas en el Virreinato del Río de la Plata, como lo prueba la investigación realizada por el Profesor Caillet-Bois, en su obra “Las Corrientes Ideológicas Europeas del Siglo XVIII Y EL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA”.
Según este autor es la burguesía la que mayor fascinación recibe de todo el bagaje de ideas que impone el nuevo siglo y si en Europa, sucedía esto, esa clase media que ya existían en el Virreinato del Río de la Plata, mejorando sensiblemente su situación económica con la aplicación de la pragmática de libre comercio de 1778, trató de completar la formación cultural de sus hijos, enviándolos a Europa, y en consecuencia contactándolos con el pensamiento europeo nuevo.
Es el propio Belgrano quién lo advierte a su regreso de Europa sobre la difusión de tales ideas a las cuales adhiere como puede notarse antes de la revolución en su obrar como Secretario del Consulado, cita asimismo Caillet-Bois a Rivadavia, deslumbrado Rousseau y Voltaire, así como al fogoso Monteagudo, paladín de las juventudes ilustradas y forma el núcleo de sus artículos de propaganda revolucionaria “nada mejor que recordar a este respecto las palabras estampadas por la pluma de Monteagudo”: “El Pacto Social de Rousseau y otros escritos de este género me parecían que aun eran favorables al despotismo. De los periódicos que he publicado en la revolución ninguno he escrito con más ardor que el Mártir o Libre, que daba en Buenos Aires: Ser patriota sin ser frenético por la democracia era para mí una contradicción y este era mi texto”.
Y no podemos dejar de citar la reconocida influencia del ginebrino en el pensamiento de Moreno, que publicara por primera vez en estas tierras la traducción del Contrato Social.
Respecto de la influencia del pensamiento de los Enciclopedistas sostenemos que el liberalismo de mayo no fue un liberalismo a ultranza  pues no niega su herencia española, no pensó nunca romper con el pasado espiritual que envolvía su idioma, sus costumbres, su religión, su estilo de vida, la bien entendida herencia de hispanidad, esencialmente no es ateo y en conclusión entendemos que ambos tuvieron influencia en la revolución de mayo y tanto los principios del enciclopedismo, como los del liberalismo español tuvieron ascendiente sobre el pensamiento de los hombres de mayo.
             INFLUENCIA DE LA REVOLUCION NORTEAMERICANA Y FRANCESA.

España que no había sido ajena a la emancipación americana recibiría en pago la influencia de la liberación de las Colonias Inglesas sobre las propias, comprobado está que la parte culta de la población del Virreinato no ignoró los avatares de la campaña de la independencia de los colonos ingleses de la América del Norte y es ineludible que más de uno de los pobladores del Virreinato se vio estimulado a realizar idéntica operación en estas tierras, no obstante que tuvo una resonancia más limitada que la revolución francesa, esta influencia ha existido y es posible comprobarlo.
Entre los lectores y conocedores de la situación y de sus protagonistas se encuentra nuevamente la figura de Belgrano, apasionado lector de Washington.
La tesis contraria es sostenida por Enrique de Gandía, quién afirma “es un absurdo afirmar que la América Española fue a la independencia porque imitó a los Estados Unidos. En el panorama histórico mundial se ve primero una independencia y luego otra independencia pero no se advierte en ningún instante, que la segunda haya sido ocasionada por la primera o ésta primero haya servido de ejemplo o causa motriz a la segunda. No hubo ejemplos, sino causas, y  estas no vinieron de los Estados Unidos ni se hallaron en el norte, sino que visionarios hispanoamericanos, contadísimos, que citaron el ejemplo de los Estados Unidos para imitarlo en América, como Francisco de Miranda y algunos otros, no lograron, con ello, producir ningún hecho histórico. El ejemplo y la cita se quedaron en los papeles y la historia siguió su curso hasta que verdaderos acontecimientos y no lecturas agradables, rompieron el silencio americano y crearon otro destino en el nuevo mundo”.
Afirma el autor citado que la influencia de los escritores norteamericanos, para el momento de la revolución no tenían prácticamente adherentes, puesto que hombres como Miranda y Moreno y el mismo San Martín fueron enemigos del federalismo.
Nosotros nos inclinamos a pensar que los hechos de la independencia Norteamericana y el pensamiento de los precursores, Jeffersson, Paine, Jay, no fueron ajenos al clima anterior a la revolución de mayo, y justamente contribuyeron a crearlo, sin que ello signifique darle carácter de influencia principal.
Cabe asimismo valorar la influencia que tuvo sobre la revolución de mayo el hecho  mismo de su similar francesa de 1789. En su obra sobre el tema Caillet Bois, ha sintetizado los resultados de sus búsquedas afirmando que los criollos y algunos peninsulares miraron con buenos ojos los primeros episodios de la revolución, pero que “la muerte de Luis XVI y la persuasión sufrida por el clero francés provocaron un vuelco de la opinión pública; a partir de ese instante el movimiento francés fue mirado con cierto horror” lo cual no impidió que se diese una minoría que si no simpatizó del todo con los hombres del 93, continuó dando albergue a las primeras enseñanzas de la revolución de 1789.
No obstante el cerco tendido por las autoridades españolas para impedir el conocimiento de los hechos que aquejaban a la Francia, éste no resultó medio eficaz que impidiera el conocimiento o divulgación de los mismos.
Y no obstante el repudio ya citado ante la muerte del Rey, los nombres de Barere y Robespierre, eran citados en las conversaciones y fueron muchas las simpatías expresadas por la causa revolucionaria, pero al igual que las restantes regiones del Imperio Colonial se padeció en el Virreinato el malestar producido por el temor a las conspiraciones. A finales de 1794 representantes reales  evidenciaron hallarse poseídos de un vago temor, se sospechaba la infiltración de Agentes de la convención en estas tierras y se difundían escritos francamente revolucionarios al estilo francés.
Los hechos se sucedieron una y otra vez en todo el ámbito del Virreinato. Pero la inquietud había ganado terreno y los hombres de Buenos Aires adhirieron a la causa revolucionaria con las reservas ya apuntadas cuando hablamos de la influencia del pensamiento enciclopedista, cabe citar aquí la postura de Alberdi, quién redondeando el pensamiento emitiría éste tan preciso como exacto: “La Revolución de América no…” fue “más que una faz de la revolución de España como lo era ésta de la revolución francesa, como esta misma lo era de la transformación porque pasa la Europa desde tres siglos”.