Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas - Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) - Cátedra C - Profesor: Hector J. Zimerman

jueves, 30 de marzo de 2017

MATERIAL DE LA GUIA DE RELECTURA: UNIDAD V

 HISTORIA CONSTITUCIONAL.  UNIDAD V - GUIA DE RELECTURA. 

   LAS REFORMAS BORBONICAS.
   
       Las reformas borbónicas en la Nueva España fueron la serie de cambios administrativos aplicados por los monarcas españoles de la casa de Borbón a partir del siglo XVIII en el Virreinato de Nueva España. Estas reformas buscaban remodelar tanto la situación interna de la península como sus relaciones con las colonias. Ambos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, que consideraba como principal tarea reabsorber todos los atributos del poder que había delegado en grupos y corporaciones y asumir directamente la conducción política, administrativa y económica del reino. 
         En cuanto a su entorno histórico, las reformas borbónicas se dieron durante el siglo XVII y XVIII en la Nueva España. En Europa ya había un gran desarrollo en todos los campos de la cultura y permitió que haya una expansión comercial en la América Colonial. En Europa ya había un gran desarrollo científico debido a sus grandes pensadores, pero en la América Colonial había una gran dependencia tanto en lo económico como en lo político. Hubo un pensamiento sobre explotar todas las colonias para agarrara productos e ingresos para España, ya que a finales del siglo XVII, estaba pasando por una crisis, lo cual lo ponía en desventaja con los demás países de Europa, como Francia e Inglaterra. La situación de España se vio peor cuando la monarquía hizo las empresas bélicas durante los siglos XVII y XVIII. Con este contexto histórico nacen las reformas borbónicas, para que se pueda recuperar el terreno perdido con relación a Francia e Inglaterra.

         LOS MOTIVOS DE LAS REFORMAS.

         Los motivos que dieron origen a las reformas borbónicas fueron que al morir Carlos II sin dejar descendencia directa, hubo una gran crisis de capital y la Iglesia y el Estado rompieron lazos de unión, al igual que al momento de que la población colonial incrementara creaba nuevas necesidades que los monarcas de Habsburgo no pudieron resolver. También hubo mucha corrupción y abuso de poder por parte de los alcaldes mayores y por parte de la aristocracia, se dieron estas reformas igual para regular los comercios marítimos y eliminar los monopolios en el comercio, ya que había mucho comercio de contrabando por parte de Inglaterra y Portugal. También se dieron para que se suspendieran las funciones de algunos alcaldes mayores y no pudieran controlar los productos indígenas de mayor demanda en el mercado exterior e interior.

REFORMAS ADMINISTRATIVAS

         Carlos III continuó con la política iniciada por Felipe V y, sobre todo, por Fernando VI de convertir las colonias americanas en una fuente de riqueza para la metrópoli y de ingresos para la Real Hacienda. Con esa finalidad se culminó la reorganización de la administración americana para hacerla más eficaz y para reforzar el Estado allí:

-    Los borbones implementaron nuevas unidades administrativas en América. Crearon virreinatos, como Nueva Granada y Río de la Plata; capitanías, como Venezuela y Chile; y comandancias como Maynas.
-    Se adoptó también allí la figura del intendente que sustituyó a los antiguos gobernadores, corregidores y alcaldes mayores.
-    Se puso fin a la venta de cargos que eran copados por los criollos, es decir descendientes de españoles nacidos en América y, en su lugar se nombraron funcionarios llegados de la Península.
-    Se creó un ejército permanente para defender las colonias de Gran Bretaña, especialmente, y se permitió que criollos y mestizos se incorporaran al mismo, al no poder reclutarlo exclusivamente con peninsulares.
 -   Se elevaron los impuestos y el Estado amplió su monopolio fiscal a productos como el tabaco, los aguardientes o la pólvora, lo que provocó el descontento entre criollos, mestizos e "indios"

 REFORMAS COMERCIALES y/o FISCALES

          Lograr el incremento de la recaudación del fisco era uno de los objetivos centrales de las reformas aplicadas. El nombramiento de una burocracia profesional y asalariada junto con un ejército de carrera sumado a la reactivación de los mercados permitió aumentar los ingresos fiscales de forma muy notoria repuntando la economía general de la Corona. Intentaron dar un impulso a la economía española, y fundamentalmente a la agricultura que era el sector más importante, aunque sin alterar el orden social ni la estructura de la propiedad existentes, sólo se hicieron repartos de tierras que pertenecían a los concejos y estaban sin cultivar.
     El resurgimiento de la industria de la minería de la plata fue una gran obra borbónica logrando superar la depresión que había sufrido esta actividad en el siglo anterior. Los nuevos descubrimientos, los incentivos fiscales y los créditos fomentaron este cambio.
     En el caso de México se llegó a cuadruplicar la producción de plata debido a las inversiones en el campo de las innovaciones tecnológicas. 
Tras la anulación de las dos concesiones comerciales hechas a Gran Bretaña en el Tratado de Utrecht, que estaban siendo utilizadas para incrementar el contrabando, se continuó con la política de revitalizar los intercambios entre América y España, siguiendo las pautas del "pacto colonial", hacer de América un gran centro exportador de materias primas e importador de productos manufacturados de la metrópoli.
     Hicieron grandes esfuerzos por contrarrestar la hegemonía comercial y marítima de potencias rivales como Inglaterra y Holanda, prósperos países impulsados por la Primera Revolución Industrial. El proyecto Borbón contempló la renovación del sistema mercantil para que sus colonias sean proveedoras eficientes de materias primas y consumidoras de las manufacturas españolas. La Corona apoyó a la burguesía peninsular favoreciendo la industria y protegiendo sus mercados. En este contexto se fue liberalizando el comercio entre los puertos españoles y americanos, lo que se consagró cuando Carlos III dio el decreto de Libre Comercio en 1778.
     Los conflictos contra los contrabandistas y corsarios británicos, holandeses y portugueses hizo necesario un mayor presupuesto para la armada, el ejército y las milicias. También se construyeron poderosas fortalezas y murallas para defender los principales puertos y ciudades de las colonias.

REFORMAS RELIGIOSAS

         La monarquía reivindicó el poder sobre la iglesia enfatizando la necesidad de obediencia absoluta. Era importante que los asuntos eclesiásticos estuvieran bajo el dominio del rey por lo que se eliminaron ciertos fueros clericales y se reforzó el control sobre el pago del diezmo que los cleros debían pagar. Las estructuras de la iglesia se reorganizaron para responder a la política absolutista. La Inquisición también fue materia de ajustes ya que esta institución debía velar por la aplicación de las nuevas medidas y mantener el orden social en las colonias americanas.
      Por otro lado, todos los miembros de la Orden Jesuítica que se encontraban en los dominios americanos debieron exiliarse. Esto se produjo en 1767 por orden de Carlos III. Esta medida mostró la fuerte decisión de la corona por controlar la Iglesia. Un factor de peso fue precisamente que los jesuitas siempre habían respondido al Papado y no al rey. Por tal motivo no pagaban el diezmo como las otras órdenes y no respondían al control de las autoridades españolas. Además, los jesuitas habían logrado una fantástica acumulación de bienes y riquezas producto de sus diversas actividades, inversiones y empresas que supieron llevar adelante.

 REFORMAS POLÍTICAS 

       Se procuró una burocracia profesional nombrando hombres de carrera tanto militares como civiles, sujetos a la evaluación periódica y a la promoción de cargos. Se estableció unsalario fijo en lugar de las acostumbradas bonificaciones o beneficios que cada cual se atribuía. La capacidad profesional de burócratas leales pretendía erradicar a los burócratas que habían comprado cargos. La llegada de soldados y funcionarios a América fue muy contundente.
     A nivel provincial estos funcionarios fueron una pieza clave como representantes del nuevo orden que se buscaba imponer. Las intendencias era una institución francesa que fue aplicada en todas las regiones de España y luego en América para achicar las jurisdicciones y aumentar la posibilidad de controlar la recaudación tributaria. En los intendentes recayó la responsabilidad de recaudar impuestos, dirigir los ejércitos y fomentar la economía regional. Los efectos del accionar de los intendentes fueron positivos en el plano económico pero entraron a competir y a interceder en el ámbito de otras autoridades locales y regionales con las cuales no lograban ponerse de acuerdo.

REFORMAS MILITARES 

         Se planificó la creación de una armada fuerte, con barcos construidos y equipados con manufacturas de España para no seguir dependiendo del abastecimiento de otras potencias como hasta entonces. La inversión destinada a las fuerzas armadas y a los gastos de guerra fueron muy elevados y el ejército pasó a tener una jerarquización mayor.
     En los dominios americanos la estrategia militar consistió en proveer una fuerza que controlara las rebeliones y los disturbios populares que eran muy reiterados. Además se buscaba poner freno a los ataques extranjeros y al contrabando. Por tal motivo, los ejércitos en el Virreinato de Nueva España y en el de Perú eran muy numerosos y estaban dirigidos por profesionales de carrera.

        FUNCIONAMIENTO DE LAS INTENDENCIAS.

        Los gobernadores-intendentes tenían su asiento en la ciudad principal de las Gobernaciones-Intendencias. Se encontraban sometidos a la autoridad del virrey y de la Audiencia. Sus funciones se pueden sintetizar en:

Justicia: tenían competencia en lo civil y criminal, pero solo dentro de la ciudad cabecera donde residían. Contaban con la asistencia de un “teniente letrado”, que a su vez desempeñaban las tareas del intendente en caso de ausencia. En las ciudades subordinadas los Cabildos seguían desempeñando las funciones judiciales que le eran propias.

Hacienda: En España la máxima autoridad en la materia era el Secretario o Ministro de Hacienda que delegaba funciones al Virrey, èste a su vez las transfería a los intendentes, que manejaban todas las cuestiones relativas al fisco. La consecuencia para los cabildos fue la pérdida de los recursos propios y arbitrios.

Guerra: A diferencia de los antiguos gobernadores los intendentes no eran capitanes generales. A partir de las reformas, asumieron el mando de tropas y contaban con tareas militares.

Gubernativas: asumían las funciones administrativas de gobierno, y se volvieron impopulares por ser responsables de la recaudación impositiva. 
 
      CREACION DEL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA.
             
       Las causas de la creación de este virreinato, surgen de la necesidad de la metrópolis de defender sus posesiones al sur del continente de las ambiciones de otras potencias coloniales, como Inglaterra y Portugal. Al encontrarse toda esta zona bajo administración del Virreinato del Perú, el tráfico entre Lima y Buenos Aires era muy lento y hacia difícil organizar la defensa de Buenos Aires en caso de un eventual ataque.

Territorio
       
         El territorio se dividió en intendencias y gobernaciones, de acuerdo a las nuevas leyes dictadas tras la Reforma Borbónica.    Los aborígenes, al igual que en el resto de la América ocupada, fueron repartidos entre distintos grupos de terratenientes que con la excusa de la evangelización, los sometieron a todo tipo de trabajos forzados en condiciones de esclavitud.

 Economía
         
          La economía en este virreinato seguía el modelo extractivo-exportador, y al igual que el resto de virreinatos y la propia metrópolis, se mostró ajeno a la proto-industrialización surgida en el siglo XVIII y a su posterior evolución. La ganadería, asentada principalmente en Buenos Aires constituyó una importante actividad económica, cuya relevancia se mantiene en la zona hasta hoy en día. La minería no ocupaba el lugar preferencial que poseía en el resto de virreinatos, la actividad minera en el Virreinato del Río de la Plata se limitaba a una serie de yacimientos explotados en la actual Bolivia, sin embargo, desde el puerto de Buenos Aires, se exportaban enormes cantidades de oro y plata llegadas, principalmente, del Alto Perú. El comercio, centrado en la exportación de ganado y derivados, cereales, oro y plata, estaba fuertemente regulado por la metrópolis, lo cual favoreció a la proliferación de actividades contrabandistas. La actividad comercial estaba en manos de unos pocos españoles, los cuales a su vez, detentaban gran parte del poder político.
       La zona del Río de La Plata carecía para la época de recursos comunes en otros lugares como piedra, madera y minerales, por lo cual la economía estaba basada en la producción de ganado, especialmente vacuno y caballar. El cuero de las vacas sustituyo a casi todos los demás materiales escasos, creándose la llamada "cultura del cuero". La zona ocupada por la actual Bolivia, era rica en minerales como la plata, por lo cual se desarrollaron explotaciones a gran escala desde el comienzo de la ocupación española. Las    bolivianas. El virreinato sufría de regulaciones al comercio que solamente le permitía comerciar con España o con otras colonias españolas, concentrándose todo el comercio exterior en manos de unos pocos españoles privilegiados. Ante esa situación surgió un intenso contrabando, el cual no era mal visto por la población sino todo lo contrario.
Esclavitud
             Los españoles no tomaban a los aborígenes americanos como esclavos, sino que los encomendaban a dueños de propiedades agrarias para su supuesta "educación" y conversión al cristianismo, siendo esto en algunos casos una explotación y una opresión de los habitantes originales del virreinato. A pesar de ello los aborígenes no eran considerados oficialmente como esclavos. Los esclavos se introdujeron desde África, siendo personas de raza negra, las cuales eran sometidos a tareas de servidumbre. La esclavitud existió en el virreinato pero nunca llego a la escala en la que se hallaba implantada en otras regiones americanas.
Política
      
        Los principales puestos políticos estaban ocupados por españoles, otros de menor importancia eran asignados a criollos de buena posición. Pero al margen del reparto del poder, se encontraban indios, negros y gauchos. Los aborígenes eran empleados en las minas y realizaban tareas en el campo, mientras que otros, continuaban resistiéndose a la dominación foránea y la combatían con las armas en noroeste del virreinato. Los negros, traídos bajo condiciones inhumanas desde el África Subsahariana, eran importados desde su lugar de origen, o bien a realizar tareas domésticas en las residencias de las familias más pudientes, o bien a trabajar en el campo. El gaucho, fruto de generaciones de mestizaje entre españoles, indios y criollos realizaba tareas rurales que requerían de gran destreza, lo cual, a lo largo del tiempo y gracias también a la leyenda que gira en torno a sus costumbres, cultura y modo de vida, hizo que ocupase un importante lugar en la formación de la identidad nacional de la Argentina que surgiría tras la independencia y la disolución del Virreinato del Río de la Plata.

                Las Invasiones Inglesas y la formación de la Milicia

        Los ingleses intentaron en 2 ocasiones apoderarse de la ciudad de Buenos Aires, en ambas ocasiones fueron derrotados. El primer intento tuvo lugar en el año 1806 cuando un ejército británico derroto a los ejércitos españoles logrando apoderarse de la ciudad. Luego de un tiempo la población se sublevo, encabezando el alzamiento Santiago de Liniers, logrando expulsar a los ingleses. Pero estos retornaron un año mas tarde con fuerzas muy superiores, pero durante ese tiempo los criollos habían estado preparándose, se habían formado milicias con pobladores nativos así como españoles, para defender el virreinato. En 1807 desembarco un nuevo ejercito ingles que derroto en campo abierto a las milicias, pero cuando intentaron penetrar en la ciudad de Buenos Aires fueron derrotados de manera aplastante, rindiéndose los ingleses y entregando las demás plazas que habían capturado. Estas milicias fueron la base de los posteriores ejércitos libertadores, que combatieron contra los realistas por la libertad de Latinoamérica.

Fin del Virreinato del Río de la Plata.

      El Virreinato del Río de la Plata fue creado con la última división administrativa de los españoles en América en 1776 e incluía lo que hoy son Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y parte de Brasil. Su capital era Buenos Aires. El Virreinato del Río de la Plata nació para reforzar la presencia española, frente a la británica, en el Atlántico Sur. Sin embargo, y a pesar de la importancia de este objetivo político, el apoyo español a la provincia de Buenos Aires y al Virreinato fue limitado, razón por la cual los argentinos se independizaron con más premura que otros territorios en América.
     Para los criollos argentinos el comercio era su principal actividad económica y el control de los puertos sobre el río de La Plata y las rutas del Atlántico sur era importante. Por eso, cuando los invaden en 1806 y luego en 1807, los porteños organizan una milicia para hacerles frente bajo el mando de Cornelio Saavedra. Esta milicia derrota a los británicos sin la ayuda de los españoles. Esto les muestra sus propias capacidades de defensa y aviva el deseo de independencia de los criollos locales quienes esperaban, desde principios del siglo XIX, la posibilidad de participar no solo de las decisiones económicas de la colonia sino de las políticas también. Hasta ese momento, éstas recaían en las manos de los españoles venidos de la península Ibérica y no en los locales lo que había dado origen a una división muy marcada entre la oligarquía       
        Los criollos empezaron a clamar por la independencia total de España antes que los otros territorios españoles en América. Sin embargo, Saavedra, quien conocía las capacidades de su milicia, les pidió a los criollos esperar a que España estuviera aún más debilitada por los franceses para declarar su autonomía y disminuir, de este modo, las probabilidades de que España atacara a los criollos por desacato a la corona.
      Así, cuando en mayo de 1810 se conocieron las noticias que informan sobre la caída de la Junta de Sevilla, Saavedra creyó que el momento había llegado. Los criollos convocaron a una reunión del Cabildo y proclamaron, el 25 de mayo de 1810, y bajo el mando del general Manuel Belgrano, el fin del virreinato español sobre las provincias del Río de la Plata. Nacían Las Provincias Unidas de Sur América creando, para fines prácticos, una Junta de Gobierno presidida por el general Saavedra en la cual se afirmaba la lealtad de los criollos argentinos a Fernando VII, legítimo rey de España, y se desconocía la autoridad sobre Argentina de la Junta de Sevilla en España, por cuanto los argentinos no habían sido consultados para su creación. 

              - LAS IDEAS FILOSOFICAS –POLITICAS SOBRE EL ORIGEN DEL PODER. SUAREZ Y ROSSEAU.

                El iluminismo dieciochesco y el despotismo ilustrado, consiguieron durante un breve lapso combinar las luces y el principio de autoridad. Esta situación allanó el camino para los innovadores, pero asimismo se dieron en el Plata, no solo la influencia de los pensadores franceses, sino la del pensamiento ilustrado español. En esta confluencia pasaremos a exponer las ideas que sobre el origen del poder, se afirma, tuvieron mayor aceptación entre los revolucionarios de  éstas tierras.

                Francisco Suarez (1548-1617). España, el poder según Suárez, pertenece a una comunidad perfecta, en razón de su capacidad para poseer un gobierno político, y el poder, como la sociedad misma, es de derecho natural y como consecuencia el mismo no reside en ningún hombre en particular, sino en conjunto de los hombres. Los hombres –dice- nacen naturalmente libres y nadie tiene derechos sobre los otros.
                El poder político comienza en el momento en que habiéndose superado el estado familiar, se alcanza la organización cívica, conformado varias familias, la comunidad perfecta. Este poder no está en un hombre en particular sino en los hombres tomados colectivamente.
                Esta sociedad creada por los hombres y formada por el poder de origen divino, es depositaria inicial del mismo, pero no pueden conservarlo por mucho  tiempo por razones pragmáticas, entonces pueden transferirlo a voluntad; sin que esto niegue que la forma de gobierno esté instituida por el derecho divino, como el poder mismo, y por el derecho positivo.
                Todo poder, no importa por quién sea ejercido, es decir por uno o varios hombres, proviene inmediatamente de la comunidad a la que le es conferida por Dios.
                En su opúsculo “Defensa de la Ley Católica y Apostólica contra los errores de la secta Anglicana” se encuentra el axioma fundamental de su teoría: “…ningún Rey, ningún monarca, tiene o ha tenido, según la ley ordinaria, el principado político inmediatamente de Dios o por acto de una institución divina, sino mediante la voluntad o la institución humana”.
                Para la transferencia de la autoridad, Suárez concibe dos modos, uno que llama contractual y otro de modo cuasicontractual, el primero por el consentimiento social dado en forma voluntaria y explícito y hay entonces una especie de pacto social, el segundo en cambio se da por el consentimiento tácito y paulatino del pueblo que va creciendo a partir de la sumisión filial que va transformándose en consentimiento cívico y está dado por la costumbre, en éste caso coincide el nacimiento de la sociedad con el del poder real.
                El interés práctico que tiene el pensamiento de Suárez para los pensadores de mayo es que como consecuencia de la propiedad del poder en manos de la comunidad, esto implica necesariamente la revocabilidad del mismo a su depositario (Rey-Monarca-etc.), pero no en cualquier caso, sino cuando haya habido violación del acto de fundación, del pacto mutuo, es decir cuando el Rey, se convierte en tirano, en tal sentido, no se pronuncia a favor del tiranicidio, y dice que debe recurrir en primer lugar a la resistencia, que debe ser general, desencadenada por los órganos naturales de la nación y no deben causar males mayores que la propia tiranía por último, queda el derrocamiento, pero  prefiere a tales extremismos, la reforma del poder.
                Así completando el pensamiento anterior diremos, parafraseando a J. R. López Rosas: “Con estas consideraciones, sin menoscabar la validez de otras, se comprende como las ideas de Suárez fueron realmente revolucionarias y como pudieron servir perfectamente para denunciar el PACTO DE VERSALLES realizado entre el monarca español y los Pueblos Americanos”.
                En síntesis podemos señalar siguiendo a Furlong, cuatro pasos o partes para explicar las enseñanzas suarecianas:
1)       A ninguna persona, física o moral, le viene inmediatamente de Dios la potestad civil, por naturaleza o donación graciosa.
2)       Sino que es el gobernante a quién le viene la autoridad, mediante e pueblo.
3)       El pueblo la concede, por su libre consentimiento, derivándose de allí los títulos legítimos de gobierno; y
4)       Al hacer ésta donación o traspaso, hay limitaciones en el poder, así por parte del gobernante que la recibe y no puede usar de ella a su antojo; como por parte del pueblo que la confiere y no puede reasumirla a su capricho.

Rousseau, Juan Jacobo (1712-1778) Suiza. Según éste, en su obra “El Contrato Social”, con anterioridad a la constitución de la sociedad existió un estado de naturaleza, donde el hombre según su entender, es esencialmente bueno, y dicho estado es el más pacífico y propicio para el bienestar de la sociedad.
Como pudo destruirse este momento feliz para el género humano? En éste punto encontramos la famosa frase: “El primero que cercó un trozo de tierra y se atrevió a decir esta tierra me pertenece y encontró a gentes lo bastante cándidas para creerlo, fue el verdadero fundador de la sociedad civil”, con esto quiero decir que a su entender las desdichas de la humanidad, se iniciaron con la fundación de la propiedad y en el mismo momento en que el hombre necesitó la ayuda de otros y que descubrió que era ventajosa para uno disponer de alimentos como para dos, desapareció la igualdad, se había implantado la propiedad y el trabajo se hacía necesario; este triste cambio de cosas trajo aparejado las luchas y guerras, para esperar tal situación se concreta el pacto o contrato social, que reduce a la siguiente fórmula: “en fin, dándose cada cual a todos, no se da a nadie en particular; y como no hay socio alguno sobre quién no se adquiera el mismo derecho que uno le cede sobre sí, se gana en este cambio el equivalente de todo lo que uno pierde, una fuerza mayor para conservar lo que uno tiene. Si quitamos pues del pacto social que no es de su esencia veremos que se reduce a estos términos: CADA UNO DE NOSOSTRO PONE EN COMUN SU PERSONA Y TODO SU PODER BAJO LA SUPREMA DIRECCIÓN DE LA VOLUNTAD GENERAL: RECIBIENDO TAMBIEN A CADA MIEMBRO COMO PARTE INDIVISIBLE DEL  TODO”.
                Por el pacto esos derechos del estado de naturaleza – libertad e igualdad, que fueron pervertidos por la civilización pretende Rousseau reconstituirlo a través del pacto pero transformados de derechos naturales que eran, en civiles.
                Disuelta que fuere la voluntad individual en la voluntad general manifiesta en los acuerdos de la mayoría, ésta tiene plenos poderes para decidir  sobre la vida y la propiedad, sobre la educación y práctica religiosa de los individuos, es decir que el poder -soberanía según Rousseau- nace del pacto y emana de la voluntad general, con esto queremos significar, que para éste, el poder se origina en la comunidad. Expone además en su obra las características que reúne esta soberanía, la misma es inalienable, esta no se delega, condena el gobierno representativo y la monarquía inglesa, es indivisible, Rousseau es hostil a la separación de los poderes, puesto que un cuerpo representa necesariamente intereses particulares, no hay que contar con él para hacer prevalecer el interés general, es infalible, la voluntad general es siempre recta y tiende a la utilidad pública y es absoluta, ya que el pacto social da al cuerpo político, un poder absoluto sobre todos los suyos. Pero este absolutismo de la voluntad general, no corre el peligro de ser arbitrario, puesto que si se convierte en tal, es que la voluntad general ya no es soberanía.
                Asimismo se abstiene Rousseau de recomendar una forma de gobierno pues ésta debe depender de situaciones locales y no puede imponerse en todas partes una solución única, para él el problema del gobierno es secundario y  tiene la tendencia a degenerar y traicionar la soberanía.
                No obstante ello, advierte el autor, debe recordarse que la constitución del Estado y del gobierno son dos cosas muy distintas, la soberanía es la facultad de hacer y de quebrantar las leyes, quedando el Poder Legislativo en manos del pueblo, sino puede hacerlo este, quienes legislan en su lugar no son sus representantes, sino sus comisionados, pero sus decisiones solo son definitivas cuando el pueblo acepta. En cambio el gobierno o administración suprema es llamada por Rousseau el ejercicio legítimo del poder ejecutivo, príncipe o magistrado al cuerpo encargado de esa administración, para tener legitimidad, el mismo debe obedecer al soberano, a que todo gobierno recibe su función del pueblo y éste simplemente da comisiones regulares y siempre revocables y el gobierno ejerce en su nombre el poder por el cual el pueblo los ha hecho depositario y que puede limitar, modificar o volver a tomar cuando le plazca, ya que si bien la soberanía es absoluta, por cuanto hace a la esencia del pacto social, la elección de la forma de gobierno es relativa.
                Del análisis de las premisas del pensamiento de Rousseau puede deducirse que el mismo también pudo ser utilizado, como fundamento del ideario que informara el movimiento revolucionario de mayo.
              La base del pensamiento de Rousseau es el ejercicio del poder por el pueblo reunido en Asamblea, al que concurren todos los miembros de la sociedad y cada uno de ellos “se convierte en su propio legislador”. En consecuencia, se retrotrae la forma de gobierno a la de la época de Pericles de la democracia directa ateniense. El gobierno es el gobierno del pueblo, que delega la administración a un tercero que no es un gobernante sino un ejecutor de la voluntad general.
             ANTECEDENTES AMERICANOS.

                En este punto se han tratado como tales, hechos de los más diversos, interpretados como deseos de independencia o negándoles absolutamente tal carácter, nos referiremos a ellos en una breve reseña para tratar de buscar su significación.
                A lo largo del proceso colonial fueron muchos los levantamientos indígenas, pero en su mayoría no tuvieron relevancia desde el punto de vista de movimientos independentistas y en todos los casos se trata de rebeliones preponderantemente raciales, pero la rebelión que llega a tomar el sentido que no interesa es la encabezada por José Gabriel Condorcanqui –Tucap Amaru- descendiente de los Incas y a título de tal inicia una rebelión contra la dominación española.
El estallido se produjo en noviembre de 1870 y su líder decidió constituir algo así como un gobierno del cual no se encontraban excluidos criollos, mestizos y gente del pueblo en general. Fue un movimiento en contra del sistema de injusticias, pero del que la enorme masa que lo formaba no tenía conciencia del sentido del levantamiento y probablemente su Jefe solo lo influyera, no cabe aquí relatar las vicisitudes de la campaña, pero lo cierto es que en determinado momento puso en jaque el poderío español, no obstante haber sido apagada, esto no borró la imagen del insurrecto y de su revolución y cuya influencia tuviera grandes  repercusiones en todo el ámbito de América y también en el escenario del Río de la Plata.
Otras manifestaciones de descontento han sido pretendidamente tomadas como antecedentes del movimiento independentista, pero entre las citadas por ejemplo, la lucha entre el Obispo de Asunción y el Gobernador apoyado el primero por el pueblo y el segundo por la orden jesuítica, no constituyen sino signos de descontento con situaciones pasajeras y en cambio otras como la de Gual España en 1797 y 1808 adquieren verdadero relieve cuando forman una Junta Suprema Gubernativa que negaba al Rey de España derechos sobre América que había sido usurpada a los Indios, no existían para ellos razones para las desigualdades de clases, ni la esclavitud y proclamaron la libertad e igualdad de derechos queriéndose determinar el ánimo de la insurrección venezolana que comentamos, esta constituye la primera de las raíces verdaderamente patrióticas.
Continuando en la exposición de los movimientos precursores, tres en especial poseen tal carácter en los años finales del virreinato, la de Los Comuneros del Paraguay y su derivación de la vecindad de Corrientes, el de La Paz y el de Chuquisaca, los dos primeros citados no son más que un reverdecer del espíritu de Villalar, el “Común” gobierna efectivamente a espalda de la autoridad real a través de las rebeliones de Antequera y Mompó y sus secuelas en Corrientes en 1764, si bien la revolución de los Comuneros no significaba un acto de independencia, ni mucho menos, un ataque a la religión, resulta a nuestro entender un movimiento de características particularmente precursoras del movimiento de independencia.
En el caso paraguayo se había originado con las justas peticiones del Cabildo de poner límite a las arbitrariedades del gobernador designado, pero no atendidas éstas el panorama se transforma y durante dieciocho años se suceden revueltas que implican en su conjunto una revolución  popular, pero el Gobernador Balmaceda contaba con el apoyo de la Compañía de Jesús y pese al cúmulo de inevitables cargos, sentenciada su deposición, su reposición  en el cargo es conseguida ante las autoridades virreinales, nuevamente el Cabildo imputa graves cargos a Balmaceda y ante éste hecho, la Audiencia designa Juez Pesquizador a José de Antequera y Castro y éste conquistado por las ideas del Común resistió orden, libró batallas, pero finalmente fue vencido, no obstante ella la revuelta no tardó en reavivarse. Fue Mompó el continuador de Antequera en su accionar, quien comandó el Común y en 1713 se instaló la Señoría de Compun” que ejerció el gobierno rechazando el nuevo Gobernador designado por el Virrey, pero nuevamente la insurrección fue vencida y no obstante ello resurgió siendo sofocada definitivamente en 1735 por el Gobernador de Buenos Aires Bruno M. Zavala.
Estos movimientos entonces tienen por características sus enunciados de soberanía, libertad, igualdad y su profunda raíz popular, en cuanto es el pueblo el que ejerce el verdadero poder político, con la reserva del derecho de determinar acerca del rechazo o aceptación de las autoridades que le son impuestas.
El movimiento de Chuquisaca tiene lugar el 25 de mayo de 1809 y tiene relación con el sucedido en Buenos Aires el 1º de enero del mismo año, se cuestionó la representatividad de el Comisionado de la Junta Central de Sevilla al cual la Audiencia no reconocía como tal, por lo que la Audiencia asume el mando por vacancia, a raíz de la renuncia del Presidente Pizarro.
Más significación fue la Revolución de La Paz iniciada el 16 de julio de 1809, bajo la dirección de Pedro Domingo Murillo y tuvo una definida orientación hacia la total independencia, asumió el poder el Cabildo previa renuncia sacada a la fuerza por los amotinados a las autoridades. Junto al Cabildo se instaló una Junta  tuitiva con carácter de consultiva y se aprobó un plan de gobierno por el cual se organizaba un sistema que reemplazara al régimen anterior basado en los derechos inalienables del pueblo, la liquidación de los privilegios y desigualdades e independientes del poder español, y a tal efecto se convocaría un Congreso para dar una Constitución al nuevo Estado que se pretendía fundar.
Cabe citar asimismo en esta breve reseña los sucesos producidos con las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 como también la Asonada del 1º de enero de 1809, que adquieren particular relevancia debido a la cercanía en el tiempo con los acontecimientos de mayo y el clima de afianzamiento del poder popular que se había creado.
Las Invasiones Inglesas, sin entrar a desarrollar los acontecimientos que suponemos conocidos, produjeron una verdadera revolución en el pueblo de Buenos Aires y que posteriormente se extendió al interior. Según Vicente Fidel López, el Cabildo del 14 de agosto de 1806 en que el pueblo no solo depuso al Virrey sino que constituyó un gobierno de opinión y decretó el armamento general para la defensa, lo que significa una clara señal que el órgano administrativo dejó de ser tal para convertirse en una entidad tumultuosa, donde el pueblo hacía oír, registrar y cumplir sus mandatos soberanos.
Luego de esto e influido notoriamente por la propaganda política inglesa se hizo sentir en Buenos Aires la necesidad de romper los vínculos con España, pero dejando de lado esta aparente intriga urdida por ingleses y revolucionarios, estos acontecimientos militares afianzaron más el clima de insurrección especialmente en contra de la dura política mercantil, mantenida por la Corona española, y las Invasiones Inglesas afirmaron más a los criollos en los beneficios de la libertad económica tan largamente buscada.
 CAUSAS ECONOMICAS Y SOCIALES.

Consecuencias del pensamiento ilustrado: deseos de igualdad:
“De las fuerzas que contribuyeron a debilitar el antiguo régimen hubo algunas que persiguieron conscientemente ese resultado y otras que colaboraron involuntariamente, que solo moderadas reformas económicas o sociales o una mayor participación popular en el gobierno y que habrían retrocedido alarmadas de haber sabido que estaba ayudando a la revolución”.
La lucha por derogar el mayorazgo, propagar la educación femenina, mueve la pluma de los publicistas de Buenos Aires, todas las meditaciones se tiñen de un individualismo e igualitarismo creciente, para ellos todos los hombres gozan de ciertos derechos básicos de los que no pueden ser despojados y si la ley o costumbre ha multiplicado las diferencias, las luces debían borrarlas y restablecer la igualdad natural.
En América existían una multitud de razas o castas a las que por el sólo hecho de su nacimiento o condición, se les negaba el ingreso a las escuelas públicas. A la carrera militar o administrativas y a las que se castigaba con penas afrentosas, para las personas viles en caso de delinquir.
El Río de la Plata fue quizás uno de los sitios del mundo donde mejor se trató a los esclavos, pero los hombres que insuflaron la vida al movimiento de mayor pretendían mucho más, una amplia regeneración social, se denuncia a los años que impiden el matrimonio de sus esclavos y no procuran su educación moral considerándolos fuente de rentas únicamente. De estas manifestaciones de crítica social se pasa a medidas concretas, que si bien no pueden por el momento suprimir el tráfico infame, buscan solapadamente reducirlas.
Debe sumarse a ello la conciencia regional, el americano era español, más era también indiano y su conciencia se avivaría al tener que disputar cargos políticos o eclesiásticos con los peninsulares que deseaban iguales beneficios y solían ser preferidos por su proximidad al trono, fuente dispensadora de las gracias. Estas “quejas de criollos que se sentían postergados van in-crescendo en la segunda mitad del siglo XVIII, al generalizarse la exclusión de  los americanos de la burocracia indiana bajo la inspiración de José de Galvez; lo que hasta entonces pudo ser olvido, pasa a ser sistema y las quejas aisladas  se convierten en clamor”.
La aparición de la prensa localista contribuye a afianzar el sentimiento de descontento por la situación antes referida, junto al problema de los criollos, pero con características diferentes estaba el problema de los indígenas.
En relación a las cuestiones económicas como causa de la emancipación hay dos posturas, una que asigna al descontento con el sistema económico gran influencias basada en dos hechos, la petición de los labradores y la representación de los hacendados, que ambos requerían de las autoridades españolas la liberación del comercio y exponían las virtudes de tales medidas, pero la España de los Borbones no  podía instituir otra legislación para sus Colonias que la que forzosamente estableció, ya que prácticamente destruida la industria y el mercado español, debió implantar un sistema por el cual sus Colonias se convirtieran en el mercado de sus manufacturas y se limitara a la producción de materias primas.
Pero la situación no  podía mantenerse, las ideas económicas que influenciaban el pensamiento de la época, requerían la libertad de comercio y el apego de España a su política monopolista no hizo más que agravar la situación, contribuyendo a la descomposición del régimen colonial.
La otra postura en cambio sustentada por Vicente Sierra si bien no niega la influencia del descontento con la situación de opresión económica, le asigna el lugar de causa concurrente a las demás.
Es de destacar que las ideas de libertad económica y las nuevas doctrinas liberales habían aparecido ya en el Virreinato, antes de la llegada de Don Manuel Belgrano, como lo prueba la petición de los labradores y nos prueba además como el fervor revolucionario habían alcanzado a los hombres de trabajo, decepcionados por la aplicación de un absurdo sistema que malograba sus esfuerzos, reducía la iniciativa, estrangulaba la agricultura y los reducía a la miseria.
El mismo espíritu lleva la representación de los hacendados obra de Moreno en 1809, que reclamaba un comercio igual al de los demás pueblos que forman la monarquía española que integramos decía: “…la justicia digo, no puede ver sin horror un atentado tan manifiesto contra los más sagrados derechos de la propiedad y libertad del hombre y del ciudadano, un atentado prescripto, autorizado y legitimado por la pública autoridad. Las Colonias sujetas al comercio exclusivo de su metrópoli, son el digno objeto de esta enérgica declamación: nosotros tenemos más fuertes derecho que elevan a un alto grado de justicia con que reclamamos un bien que aún en el estado colonial no puede privarse sin escándalo…”.
El memorial de Moreno, las bases que presentó, causaron conmoción en Buenos Aires y si bien no se permitió que fuera publicado, las copias clandestinas que circularon fueron lo suficiente para excitar el ánimo de criollos y aumentar su descontento y provocar la indignación de las autoridades españolas.
LAS IDEAS DE LOS ENCICLOPEDISTAS.

Las ilustraciones pretendía reunir todos los conocimientos científicos y hacerlos accesibles a toda la humanidad, el órgano adecuado para la divulgación de la filosofía es la enciclopedia que pretendió aglutinar en una obra todo tipo de conocimiento, y en la misma colaboraron los hombres de mayor ascendencia sobre el pensamiento de la época, Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Turgot, Holbach y otros muchos, esta obra que a primera vista no era más que un diccionario, fue el vehículo de las ideas de la ilustración y tales ideas fueron conocidas en el Virreinato del Río de la Plata, como lo prueba la investigación realizada por el Profesor Caillet-Bois, en su obra “Las Corrientes Ideológicas Europeas del Siglo XVIII Y EL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA”.
Según este autor es la burguesía la que mayor fascinación recibe de todo el bagaje de ideas que impone el nuevo siglo y si en Europa, sucedía esto, esa clase media que ya existían en el Virreinato del Río de la Plata, mejorando sensiblemente su situación económica con la aplicación de la pragmática de libre comercio de 1778, trató de completar la formación cultural de sus hijos, enviándolos a Europa, y en consecuencia contactándolos con el pensamiento europeo nuevo.
Es el propio Belgrano quién lo advierte a su regreso de Europa sobre la difusión de tales ideas a las cuales adhiere como puede notarse antes de la revolución en su obrar como Secretario del Consulado, cita asimismo Caillet-Bois a Rivadavia, deslumbrado Rousseau y Voltaire, así como al fogoso Monteagudo, paladín de las juventudes ilustradas y forma el núcleo de sus artículos de propaganda revolucionaria “nada mejor que recordar a este respecto las palabras estampadas por la pluma de Monteagudo”: “El Pacto Social de Rousseau y otros escritos de este género me parecían que aun eran favorables al despotismo. De los periódicos que he publicado en la revolución ninguno he escrito con más ardor que el Mártir o Libre, que daba en Buenos Aires: Ser patriota sin ser frenético por la democracia era para mí una contradicción y este era mi texto”.
Y no podemos dejar de citar la reconocida influencia del ginebrino en el pensamiento de Moreno, que publicara por primera vez en estas tierras la traducción del Contrato Social.
Respecto de la influencia del pensamiento de los Enciclopedistas sostenemos que el liberalismo de mayo no fue un liberalismo a ultranza  pues no niega su herencia española, no pensó nunca romper con el pasado espiritual que envolvía su idioma, sus costumbres, su religión, su estilo de vida, la bien entendida herencia de hispanidad, esencialmente no es ateo y en conclusión entendemos que ambos tuvieron influencia en la revolución de mayo y tanto los principios del enciclopedismo, como los del liberalismo español tuvieron ascendiente sobre el pensamiento de los hombres de mayo.
             INFLUENCIA DE LA REVOLUCION NORTEAMERICANA Y FRANCESA.

España que no había sido ajena a la emancipación americana recibiría en pago la influencia de la liberación de las Colonias Inglesas sobre las propias, comprobado está que la parte culta de la población del Virreinato no ignoró los avatares de la campaña de la independencia de los colonos ingleses de la América del Norte y es ineludible que más de uno de los pobladores del Virreinato se vio estimulado a realizar idéntica operación en estas tierras, no obstante que tuvo una resonancia más limitada que la revolución francesa, esta influencia ha existido y es posible comprobarlo.
Entre los lectores y conocedores de la situación y de sus protagonistas se encuentra nuevamente la figura de Belgrano, apasionado lector de Washington.
La tesis contraria es sostenida por Enrique de Gandía, quién afirma “es un absurdo afirmar que la América Española fue a la independencia porque imitó a los Estados Unidos. En el panorama histórico mundial se ve primero una independencia y luego otra independencia pero no se advierte en ningún instante, que la segunda haya sido ocasionada por la primera o ésta primero haya servido de ejemplo o causa motriz a la segunda. No hubo ejemplos, sino causas, y  estas no vinieron de los Estados Unidos ni se hallaron en el norte, sino que visionarios hispanoamericanos, contadísimos, que citaron el ejemplo de los Estados Unidos para imitarlo en América, como Francisco de Miranda y algunos otros, no lograron, con ello, producir ningún hecho histórico. El ejemplo y la cita se quedaron en los papeles y la historia siguió su curso hasta que verdaderos acontecimientos y no lecturas agradables, rompieron el silencio americano y crearon otro destino en el nuevo mundo”.
Afirma el autor citado que la influencia de los escritores norteamericanos, para el momento de la revolución no tenían prácticamente adherentes, puesto que hombres como Miranda y Moreno y el mismo San Martín fueron enemigos del federalismo.
Nosotros nos inclinamos a pensar que los hechos de la independencia Norteamericana y el pensamiento de los precursores, Jeffersson, Paine, Jay, no fueron ajenos al clima anterior a la revolución de mayo, y justamente contribuyeron a crearlo, sin que ello signifique darle carácter de influencia principal.
Cabe asimismo valorar la influencia que tuvo sobre la revolución de mayo el hecho  mismo de su similar francesa de 1789. En su obra sobre el tema Caillet Bois, ha sintetizado los resultados de sus búsquedas afirmando que los criollos y algunos peninsulares miraron con buenos ojos los primeros episodios de la revolución, pero que “la muerte de Luis XVI y la persuasión sufrida por el clero francés provocaron un vuelco de la opinión pública; a partir de ese instante el movimiento francés fue mirado con cierto horror” lo cual no impidió que se diese una minoría que si no simpatizó del todo con los hombres del 93, continuó dando albergue a las primeras enseñanzas de la revolución de 1789.
No obstante el cerco tendido por las autoridades españolas para impedir el conocimiento de los hechos que aquejaban a la Francia, éste no resultó medio eficaz que impidiera el conocimiento o divulgación de los mismos.
Y no obstante el repudio ya citado ante la muerte del Rey, los nombres de Barere y Robespierre, eran citados en las conversaciones y fueron muchas las simpatías expresadas por la causa revolucionaria, pero al igual que las restantes regiones del Imperio Colonial se padeció en el Virreinato el malestar producido por el temor a las conspiraciones. A finales de 1794 representantes reales  evidenciaron hallarse poseídos de un vago temor, se sospechaba la infiltración de Agentes de la convención en estas tierras y se difundían escritos francamente revolucionarios al estilo francés.
Los hechos se sucedieron una y otra vez en todo el ámbito del Virreinato. Pero la inquietud había ganado terreno y los hombres de Buenos Aires adhirieron a la causa revolucionaria con las reservas ya apuntadas cuando hablamos de la influencia del pensamiento enciclopedista, cabe citar aquí la postura de Alberdi, quién redondeando el pensamiento emitiría éste tan preciso como exacto: “La Revolución de América no…” fue “más que una faz de la revolución de España como lo era ésta de la revolución francesa, como esta misma lo era de la transformación porque pasa la Europa desde tres siglos”.

miércoles, 29 de marzo de 2017

MATERIAL DE LA GUIA DE RELECTURA: UNIDAD IV

HISTORIA CONSTITUCIONAL. UNIDAD IV - GUIA DE RELECTURA.

1.- Características de la Legislación Hispanoamericana.

                Los autores han dado algunas características globales de la legislación hispanoamericana.
                No podemos afirmar de ninguna manera que tales características sean de inexorable aplicación, o encuentren la totalidad de la legislación. Naturalmente normas escapan a ellas, pero en general, toda la enorme tarea legislativa castellana-indiana. Arroja en la mayoría de los casos, signos inequívocos de su personalidad, como citaremos más adelante.
                Un Casuismo Acentuado: Un casuismo, acentuado y en consecuencia una gran profusión.
No se intentaron, salvo en contadas ocasiones, amplias construcciones jurídicas que comprendiesen las distintas esferas del derecho.  Se legisló por el contrario, sobre cada caso concreto y se trató de generalizar; en la medida de lo posible, la solución  sobre cada caso adoptado.
                Una tendencia Asimiladora y Uniformista: Se pretendió desde la Metrópoli, primero por monarcas de la Casa de Austria, y más todavía por los de la Casa de Borbón, estructurar la vida jurídica de estos territorios con visión uniformadora y tratando de asimilarlos a las viejas concepciones peninsulares-
                Nos hay que exagerar, sin embargo, los resultados, ni aún los propósitos de esta política. La realidad se impuso y unas mismas instituciones adquirieron modalidades diferentes en las distintas  comarcas, según el ambiente geográfico, social y económico en que hubieron de desenvolverse. No faltan, por otra parte, en la propia legislación, preceptos dictados con una clara visión realista que admiten la vigencia de las prácticas consuetudinarias aceptadas en cada lugar-
                Una Gran Minuciosidad Reglamentista: Los Monarcas españoles quisieron tener en sus manos todos los hilos del gobierno de un mundo tan vasto, tan complejo y tan lejano. Lo mismo quisieron conocer de los grandes problemas políticos y económicos que afectaban a todas las Indias o a toda la demarcación territorial de una Audiencia o Virreinato, que de cuestiones pequeñas que interesaban sólo a una ciudad o a un reducido distrito rural.
                Comprendían las dificultades que esto ofrecía, y movidos por la desconfianza en sus autoridades coloniales, multiplicaron las instrucciones del gobierno y complicaron extraordinariamente los trámites burocráticos y administrativos.
                Un hondo sentido religioso y espiritual: La conversión de los indios a la fe de Cristo y la defensa de la religión católica en estos territorios fue una de las preocupaciones primordiales en la política colonizadora de los monarcas españoles. Esta actitud se reflejó ampliamente en las llamadas Leyes de Indias. En buena parte fueron dictadas estas leyes, más que por jurista y hombres de gobierno, por los moralistas y teólogos. Se acusa en ella, sobre todo al abordar el difícil problema del indio, un tono de plausible elevación moral; pero se desconocen al propio tiempo, o se tratan de soslayar, ineludibles imperativos económicos y sociales.
                Esta es la causa que se observa, a lo largo de toda la vida jurídica colonial, un positivo divorcio entre el derecho y el hecho. Una fue la doctrina declarada en la ley y otra la realidad de la vida social. Se  quiso ir demasiado lejos en el noble afán de defender para el indio un tono de vida elevado en el orden social y en el orden espiritual, y al dictar, para protegerle normas de cumplimiento difícil o imposible, se dio pie, sin desearlo, para que de hecho prevalecieran en buena parte la arbitrariedad, quedando el indio a merced de los españoles encomenderos y de las autoridades de la colonia.
                Este desconocimiento de la realidad, unido a la minuciosidad reglamentista de los monarcas, señalada anteriormente, explica también una práctica política y administrativa que es necesario tener en cuenta para comprender, en su justa verdad histórica, la vida jurídica de los territorios indianos. Con frecuencia apelaron las autoridades coloniales, frente a Cédulas Reales de cumplimiento difícil, o en su concepto peligroso, a la socorrida fórmula de declarar que se acata pero no se cumple. Recibida la Real Cédula cuya ejecución no se considera pertinente, en virrey, presidente, o gobernador, la colocaba solemnemente sobre su cabeza, en señal de acatamiento y reverencia, al propio tiempo que declara que su cumplimiento quedaba en suspenso.
                No implicaba esta medida acto alguno de desobediencia, porque en definitiva se daba cuenta al Rey de lo acordado para que éste, en última instancia y a la vista de la nueva información recibida, resolviese. Y si bien es cierto que al amparo de esta costumbre pudieron cometerse abusos y arbitrariedades por parte de algunas autoridades, no lo es menos que, gracias a ella, pudo dotarse al derecho colonial una cierta flexibilidad que le era muy necesaria, y que de otro modo no hubiera podido conseguirse dada la tendencia centralizadora de los monarcas y de sus hombres de gobierno.
                Cerraremos estas observaciones haciendo notar que, frente al derecho propiamente indiano, el derecho de Castilla sólo tuvo en estos territorios un carácter supletorio; únicamente a falta de precepto aplicable en la llamada legislación de Indias, podía acudirse a las viejas fuentes del derecho castellano peninsular. Advertimos, sin embargo, que aún siendo así, jugó este derecho castellano un papel preponderante en lo que se refiere a la organización de la familia y al derecho de sucesión.
                En cuanto a la influencia positiva que lograron ejercer en la vida de las instituciones jurídicas coloniales las primitivas costumbres de los indios aborígenes que no estuvieran en clara contradicción con los principios básicos del Estado español, es cuestión que no ha sido todavía suficientemente estudiada. Sabemos, no obstante, que dejaron huellas considerables en orden a la regulación del trabajo, clases sociales, régimen de la tierra, etcétera, instituciones tan representativas como los cacicazgos, la mita y otras que examinaremos en el momento oportuno.

                2.- Capitulaciones.

                Dentro de la legislación española, y con especial incidencia en la americana, las capitulaciones, tienen un sentido diferente a lo que comúnmente se ha tenido como significado en nuestra lengua.
                Veamos. Capitulaciones viene de la palabra “Capitulare”, deviene en “capitulum” y significa capitulo.
                Es una de sus acepciones, como la división que se hace en los libros o en otros escritos para el mejor orden y más fácil inteligencia en la materia.
                 Significa además, y éstos si nos interesa en la legislación castellana-indiana, “disponer. Ordenar, resolver”. Así tenemos que Capitulación es “…una ordenación jurídica integrada por varios capítulos o prescripciones, nacidos y escriturados simultáneamente”.
                En la legislación castellana se entiende como contrato.
                También significa “…Concierto o pacto hecho entre dos personas sobre algún negocio comúnmente grave…”
                Con los antecedentes dados, surge en consecuencia que por intervenir la Corona, parte, formalizar un contrato que se divide en capítulos, que contiene obligaciones y derechos recíprocos, se trata de un contrato de derecho público.
                Entre los derechos del adelantado o empresario, se encuentran los títulos, la parte económica, poblar, repartir tierras, etc. Entre las obligaciones se encuentran las de evangelizar, reservar el quinto real –la quinta parte de los tesoros-, pagar los tributos, el diezmo de la Iglesia Católica, fundar las ciudades, etc.
                Las capitulaciones existían en el Derecho Real de España antes del descubrimiento de América y se empleaban cuando los reyes, o sus apoderados, pactaban con algún particular el desempeño de determinada empresa o servicio público. Esta forma contractual se utilizó para todos los fines del Estado, sin excluir las empresas militares.
                En América las capitulaciones tuvieron por objeto, en su mayor parte, descubrimientos y conquistas, aunque hubo otras para fines menores como explorar un canal, establecer una pesquería, fundar un poblado, o rescataron determinados naturales: en las capitulaciones americanas la concesión contractual  del servicio público continúo siendo jurídica característica. Por su número y por la importancia de su objeto principal –la ocupación del continente nuevo-, constituyeron piezas fundamentales del Derecho trasplantado por los españoles.
                Fue prerrogativa de la Corona celebrar las capitulaciones, pero en algunos casos delegó la facultad en autoridades residentes en España que tenían jurisdicción sobre las Indias Occidentales, como por ejemplo la Casa de la Contratación de Sevilla.
                Las capitulaciones para efectuar descubrimientos contenían generalmente: la licencia del rey al conquistador: “Vos doy licencia y facultad para que podáis conquistar y poblar las dichas islas”; seguía el contrato entre el rey y el caudillo: “Que gastos y obligaciones tendría éste; qué mercede3s le haría el rey en honores y bienes materiales”.
                Precisando las notas jurídicas de las capitulaciones hallamos: un permiso o licencia, porque el conquistador contratante era vasallo del rey con quien pactaba y la acción se desarrollaría en tierras que por la bula papal o por otros títulos se consideraban pertenecientes a la Corona de Castilla: pero las capitulaciones eran además contratos bilaterales con la significación romana del término; el descubridor prometía poner costas y realizar los trabajos de la empresa y el rey se obligaba a determinadas franquezas y mercedes  para el caudillo y sus compañeros.
                Las capitulaciones tuvieron otra nota jurídica importante: si por parte del vasallo eran un contrato presente e incondicional y aún con plazo fijo de un año para la aportación de los gastos y la realización de los trabajos, en cambio, por parte del rey eran sólo una promesa condicional: mercedes y premios quedaban sujeto a la condición del cumplimiento previo de las obligaciones del conquistador.
                Además, un contratante era de condición pública y superior y el  otro particular y sujeto por el vasallaje a su co-contratante; por eso el examen de cumplimiento de la obligación del vasallo podía quedar en manos del rey o de sus autoridades; de aquí la inestabilidad de los premios capitulados, ofrecidos muchas veces sin saber la Corona el verdadero alcance geográfico  histórico de la concesión. Desde Cristóbal Colón  hasta los últimos conquistadores, todos tuvieron que esperar y suplicar por el cumplimiento de las mercedes, no siempre pagadas en la proporción pactada. Siendo además el estado uno de los contratantes, hubo casos en que por razones públicas anuló capitulaciones ya concedidas, como en el famoso litigio entre Cortés y Diego Velázquez, porque a pesar de haber obtenido el último el contrato real, fue anulado, y se entregó a Cortés la gobernación de la Nueva España que había conquistado. En las Nuevas Leyes de 1542, que restringieron los derechos de los conquistadores sobre los indios, no se consideraron limitadas solamente las capitulaciones futuras, sino las pasadas y que estaban en vías de ejecución, porque se estimaba que la razón pública era suficiente para pasar sobre los actos celebrados. Es decir, el asiento era un contrato, pero no corriente, de derecho privado, sino un contrato de derecho público entre el Estado y el particular.
                No eran sólo las limitaciones públicas, que se perciben hasta en las concesiones administrativas de los Estados modernos, las que alteraban la condición contractual del pacto, porque se trataba además de un Estado que admitía aun conceptos medievales. La obligación del rey, aunque prometida y afirmada, se consideraban más de Derecho natural que de Derecho positivo; el problema de si el príncipe estaba sujeto a las normas positivas y a las obligaciones contractuales influían en la suerte de las promesas capituladas la mayor parte de los autores estimaban el cumplimiento como una merced y no como un pago estricto. La exigencia judicial efectiva contra el estado sólo existía dentro de la posibilidad de acción del vasallo medieval frente a su señor.
                La capitulación formalizada entre los reyes católicos –Isabel de Castilla- y Colón es la de Santa Fe, y originó los famosos pleitos colombinos que duraron años, como consecuencia de los derechos y obligaciones de ambas partes, de la corona y de los descendientes de Colón.
                Las capitulaciones no abarcaron todo el derecho interno de las expediciones. Aunque importantes como contrato primero y base legal de partida de las empresas, no comprendieron en realidad sino el permiso, la relación del caudillo con el rey y las franquezas generales para los pobladores; pero no decían nada de la organización de la hueste, la relación de los Capitanes con los soldados, la relación de éstos entre sí, etc. Contra lo que comúnmente se ha creído, las capitulaciones no fueron lo más importante en la estructura de las huestes; junto a ellas valieron leyes, instrucciones, usos y costumbres de la guerra, hábitos de formación militar, reglas sobre las presas, cautivos, etc.,  sino cuyo conjunto la capitulación no puede indicar la verdadera naturaleza jurídica de las empresas.
                En la Capitulación para la conquista de Yucatán el pacto fue el siguiente: el conquistador se obligó a fundar dos pueblos de más de cien vecinos cada uno y dos fortalezas a su costa: había de  partir para su viaje dentro del año siguiente a la fecha de la capitulación, llevando la gente de España; se le nombró gobernador con ciento cincuenta mil maravedís de salario anual y capitán general con cien mil; se le hizo merced perpetua del oficio de alguacil mayor; tendría la tenencia de las fortalezas por su vida y las de dos herederos con salario anual de sesenta mil maravedís, por cada fortaleza; se le hizo merced del oficio de adelantado con perpetuidad; tendría diez leguas cuadradas de tierra, pero sin jurisdicción civil ni criminal; de los provechos o rentas que el rey sacara de la tierra; rebajados los gastos y salarios gozaría el cuatro por ciento; se le eximió por toda su vida de pagar almojarifazgo (impuesto sobre importación de mercancías por mar); toda la empresa correría a su cargo y misión. Para los soldados que el capitán llevara, que serían después los pobladores de las villas, la capitulación concedió las siguientes franquezas y mercedes, franqueza temporal del impuesto de minas de suerte que los tres primeros años sólo pagarán al rey la décima  parte de lo que cavaran; luego crecía el impuesto por años hasta llegar al pago normal del quinto real; los vecinos gozarían caballerías de tierra, y solares en el pueblo, y cumpliendo la vecindad de cuatro años lo tendrían como bienes propios y disponibles; por cinco años quedan exentos del derecho de almojarifazgo; se les tendría en cuenta para los oficios del regimiento de la villa.
                El rey cedía durante cinco años las penas de cámara para hospitales y obras públicas de la nueva población y pagaría el clérigo y el culto; los soldados podrían tener por esclavos a los indios habidos y en justa guerra así como a los que rescataran de los naturales; no pagarían durante cinco años el impuesto por consumo de sal: tendrían derecho a pedir las mimas franquezas que gozarán las otras tierras pobladas en Indios; no pasarían letrados ni procuradores por los pleitos que ocasionaban.
                En resumen, disposiciones para la vida del concejo indiano muy parecidas a las de las cartas de población de los municipios castellanos: desde este punto de vista, la capitulación era el primer fuero de las villas fundadas bajo su concesión.

                3.- Ordenanzas.

                A las Ordenanzas la lengua castellana las define de la siguiente manera: “Conjunto de preceptos referentes a una materia. La hecha para el régimen de los militares y buen gobierno de tropas…”
                Las más conocidas en nuestra materia, son las “Ordenanzas de Bilbao”, redactadas –bueno es recordado- por el Consulado de Bilbao fundado en 1511, en 1531, 1560 y 1737. Todas estas referidas al derecho marítimo. En este sentido rigieron en España y América hasta la sanción del Código de Comercio Español en 1829.
                Otra de las Ordenanzas que vamos a estudiar –ordena el derecho, se denomina ordenador al computador- es la Real de Intendentes.
                No podemos dejar de citar las Ordenanzas de Indias, publicadas en 1528, bajo el reinado de Carlos I de España, V de Alemania. Se denominaron luego de Nuevas Leyes de Indias en 1542, cuya trascendencia legislativa ha sido unánimemente consagrada, no sólo porque contiene normas laborales, sino porque todavía tienen un valor positivo –prohibición de pagar en especies, prohibición de trabajar los ancianos, las mujeres embarazadas, etc.-
                Veamos otras Ordenanzas para ubicar el tema, Ordenanza de los alcaldes de Valladolid, del Consejo de Indias, de Audiencias de Indias.
                En definitiva es “La ley o estatuto que se manda observar”. No podemos dejar de citar las Ordenanzas de Alfaro, cuya trascendencia y permanencia a través de los tiempos es innegable, son similares a las leyes nuevas de protección del aborigen.

                4.- Reales Cédulas.

                Dice Ricardo Zorraquín Becú: “La función legislativa tan abundantemente utilizada para resolver los problemas indianos, era  ejercida o por los Reyes con el asesoramiento de los diversos organismos que ya se han mencionado. El más importante de todos ellos era el Consejo de Indias desde su fundación en 1524, hasta que en 1714, la iniciativa de las leyes pasó a manos de los secretarios de Despacho…”.
                Al decir de Alfonso García Gallo, debemos puntualizar y así lo hacemos, siguiendo al maestro Abelardo Levaggi. Que… “el poder legislativo descansaba dentro de las facultades del Rey, el cual ten, aún cuando dichas funciones, eran de gobierno, militares, de hacienda y justicia”.
                Así recalcamos EL PODER LEGISLATIVO ERA EXCLUSIVO DEL ORGANISMO REY.
                En cuanto a las leyes dictadas en Corte, eran obligatorias en tanto y en cuanto rigieran para todos los brazos que intervenían, en caso contrario obligaban al brazo que lo pedía y consentía, más no al que se opuso. En materia de impuestos y contribuciones –derramas-, se entendía que era un contrato entre el Rey, y sus súbditos, por ello necesariamente en cierto momento debía ser dictado en Cortes.
                Las pragmáticas sanciones tenían carácter general, y valían para todo el reino, como leyes sin exclusión de brazos de ningún tipo. Cuando el  Rey emitía un ordenamiento jurídico especial, lo dirigía a un funcionario u organismo especial –Visorey, Audiencia, etc.- se llamaban instrucciones.
                Por su forma de promulgación se distinguían en provisiones reales y cédulas reales.
                Las provisiones reales iban encabezadas con el nombre del monarca, procedido de “DON”, por ejemplo Don Carlos V…, Don Felipe II, seguían los títulos y se firma, “YO EL REY”.
                Las Reales Cédulas, eran de uso más frecuente, solamente estaban encabezadas con “EL REY”.
                       
                SITUACION DEL INDIO.

                Los aborígenes americanos, desde el momento del descubrimiento, quedaron en una situación especial, que fue variando con el tiempo. La razón de este régimen particular era paganismo y estado natural de salvajismo de los pueblos conocidos en los primeros años y de muchos conocidos después.
                Por otra parte, si a todo hombre se le reconocía, en principio, la condición de ser libre, se aceptaba que el derecho limitara y  hasta negara esa libertad. Quien no podía obrar libremente, o por imperativo de la ley carecía de la capacidad necesaria, era considerado siervo o esclavo.
                Todo el tema de los indios en realidad pasa por su naturaleza.              
                ¿Qué son? Nos preguntamos.
                El derecho de la época, permitía esclavizar a los infieles.
                Desde el primer momento, Colón consideraba a los indios libres aunque sometidos a los Reyes Castilla. Este principio rige, y solamente contra los indios que se rebelan, Colón los reduce a Servidumbre. Ante dicha circunstancia (1496), surgen inconvenientes, y con el envío de indios esclavos a España, se estudia la cuestión por una Junta de Teólogos y juristas en el año 1500. Dicha junta dictamina que los “indios son hombres libres”.

                Capacidad de los indios: En las primeras experiencias -25 años después del descubrimiento- resultan nulas las actividades que tienden lograr la convivencia con los castellanos. La Junta de Burgos de 1512, afirma la libertad de los indios, se estima oportunamente, la manera que éstos por su incapacidad estén bajo Encomienda de los españoles. La protesta de Fray Bartolomé de las Casas en su tendencia a la Evangelización pura, -que los indios son capaces de vivir solos, como los labradores cristianos de Castilla-, fracasa. Dicho fracaso es además un fracaso personal, puesto que Las Casas tenía indios a su cargo.

                Discusión sobre la capacidad: Unos afirman que los indios eran animales, brutos, cosa, o perros. Algunos religiosos, inclusive dudan sobre administrarle otros sacramentos aparte del  bautismo y el matrimonio. Otros, entre ellos La Casas considera al indio plenamente capaz e inclusive superior a los españoles.

                Paulo III, Papa, mediante la Bula Sublimis Deus -1537- parte de la condición humana de los indios, y les declara capaces de entender la fe y recibir los Sacramentos. No se les puede esclavizar ni quitar sus bienes.

                Conclusión: Los indios reciben el beneficio de los evangelizadores, quienes se preocupan por estudiar su lengua, sus costumbres, sus ideales, y se llega a la conclusión, que es conveniente: … el de reducir “Concentrar” a los indios en poblados y tenerlos bajo tutela o dirección. Este sistema también es el adoptado por las misiones, con gran éxito. Se llega en consecuencia, ratifiquémoslo “… jurídicamente los indios no sólo son libres sino que se equiparan a los vasallos de Castilla,  dice García Gallo.
                “... Ahora bien la efectiva incapacidad de los indios para vivir como los españoles, dejando al margen sus causas lleva a los reyes y a los juristas desde mediados del siglo XVI, a dispensarles protección jurídica especial, como a los menores de edad y a los miserables es decir a los pobres y a los rústicos…”.

                MITA.

                Una vez que derogan los repartimientos de indios (1698) que realizaban los trabajos de los españoles –agricultura, cuidado de los ganados, trabajos domésticos, mineros, etc., etc.-, se establece un sistema de trabajo obligatorio, para evitar la holganza de los indios, “… se ordenaba a Virreyes y Audiencia que obligasen a los indios a presentarse en las plazas y lugares públicos con el fin de alquilarse para trabajar al servicio de particulares, religiosos, etc., concentrándose al efecto, bien por un número determinado de días, bien por un determinado número de semanas…”.
                 Era un régimen de libertad condicionada, y a diferencia de la encomienda que el Indio debía pagar al encomendero, en este caso el Español, debía pagar el Indio, se afirmaba la existencia de un verdadero contrato de arrendamiento de servicio –locación de servicio-.
                La mita tenía límites temporales, por ejemplo, 15 días mita de servicio doméstico en el año, 3 o 4 en la mita pastoril, 10 meses en la mita pastoril, 10 meses en la mita minera, por dichos trabajos percibían sus salarios. La única obligación que tenían era pagar tributo al Rey.
                Quedaban excluidos de la mita los indios que tenían profesiones, como ser sastres, carpinteros, albañil, herrero, etc.
                Los indios se sorteaban con intervención de los caciques de la localidad y los porcentajes de indios a trabajar variaban de acuerdo a la zona.
                Ningún indio podía ser obligado a trabajar una segunda mita, si no se agotaba el turno de la primera. Se prohibía que cuando el indio fuera condenado penalmente3 tuviera  que prestar servicios personales a nadie.
                Algunos trabajos se prohibieron relativamente y otros absolutamente. Entre los primeros, cosecha de coca, y entre los segundos, trabajar en los ingenios de azúcar y pesca de perlas para lo cual se sustituyó con mano de obra de los esclavos negros.
                Durante el desarrollo de la mita las autoridades españolas debían controlar el cumplimiento de las obligaciones de los españoles, como el pago de los salarios, el trato y los plazos de las mitas y los turnos.

                ENCOMIENDA.

                La convivencia de españoles e indios plantea diversos problemas, económicos, sociales, jurídicos etc. Siendo los indios libres era natural que éstos trabajaran, pero para ello era preciso obligarlos a trabajar. Es por eso que los indios e repartían entre los españoles para que trabajen a su servicio.
                Proclamada la libertad de los indios, los Reyes Católicos, en 1501, mantienen la obligación de trabajar los indios, aunque los españoles debían pagarles el salario correspondiente. Primero se consideraba que los indios libres estaban en depósito por corto tiempo –tres años-, pero como luego quedaban desprotegidos por los españoles, se fijaban normas de alimentación, de salarios, y del trabajo se excluían a los viejos, a los niños y a las mujeres embarazadas.
                Esto corresponde a la primera parte de la encomienda que podría llamarse Antillana.
                En esta encomienda el español estaba obligado a cuidar del indio, la encomienda de naturaleza laboral inicial se convierte precisamente en ENCOMIENDA. Las leyes de Burgos por ejemplo obligaban a construir pueblos con iglesias de acuerdo a la cantidad de indios que tenga a su cargo, también debían darle semillas, gallinas y un gallo. Los visitadores debían controlar estas obligaciones.

                Concepto: La concesión de encomiendas supone un repartimiento previo de los indios con autorización del Rey, y a veces con el consentimiento de los propios indios. Jurídicamente la encomienda crea problemas, siendo los indios libres y con obligación de trabajar para los españoles, se trataba de encontrar la fórmula conciliatoria.
                Carlos V, consideraba la encomienda como CONCESION DE FEUDO, es decir que se concesión de unos beneficios a cambio de los servicios que han de prestar los encomenderos. No tiene en consecuencia el encomendero derechos sobre las tierras de los indios, y no tiene jurisdicción –es decir el derecho sobre los indios-.
                La relación queda del siguiente modo. El indio debía el tributo al Rey como súbitos de la Corona, el Rey cedía los repartimientos al encomendero. El tributo era fijado por la Audiencia con jurisdicción de la encomienda. En algunas regiones donde el indio no podía pagar el tributo, debía prestar servicio personal.
                La obligaciones del encomendero, habíamos dicho era doble. Debían cuidar, evangelizar, proteger, etc., a los indios, pero como no tenían capacidad para hacerlo, nombraban doctrineros, hacían escuelas, realizaban caminos, hospitales, etc.
                El encomendero no podía vivir en los pueblos de su encomienda, estaba obligado a residir en la tierra, construir casa de piedra, casarse y tener a su mujer con él, prestar servicio militar a caballo.

                YANACONAZGO.

                Esta Institución tiene características propias, según Malagón y Ots Capdequís: “… En cuanto a los yanaconas de Perú, trabajadores agrícolas que se tenían como adscriptos a las tierras que cultivaban…·.
Solórzano –gran jurista de la época- manifestaba su contraria opinión contra este tipo de trabajo y situación jurídica.
Las leyes nuevas de 1542 y otras reales cédulas posteriores habían condenado semejante adscripción, aún cuando los dueños de las chacras manifiesten prescripción de los derechos a su favor, o consentimiento de los indios
Los yanaconas debían labrar las heredades ajenas, sin poder abandonarlas, es decir no podían ausentarse de ellas. Era esto una sanción? No lo afirma rotundamente el Dr. Vargas Gómez.
Porque… y no se trataba de una simple costumbre, de una costumbre viciosa que vivía al margen o en contra de toda ley, lo prueba el hecho de que el Virrey Don Francisco de Toledo, sancionase su existencia en unas célebres ordenanzas. Con la cual –comenta Solórzano- quedaron estos indios como parte –digámoslo así- de las mismas chacras y heredades y con ellas pasan a cualquier poseedor porque así como los indios no los pueden dejar o desamparar, tampoco los nuevos poseedores, pueden mudarlos o despedirlos…”.
Con ella tenemos que con la tierra el poseedor, tenía la obligación de respetarlos, protegerlos jurídicamente, socialmente, cristianamente, etc. Por eso manifiesta todavía en Corrientes nuestro maestro, que la institución subsiste como una costumbre vigente en el campo correntino, donde sucesivas transferencia del dominio del campo –hoy los propietarios son los compradores y vendedores no el Rey-, obligan al comprador, -quien acepta sin que conste en escritura alguna, o documento algún- la existencia de pobladores –yanaconas- dentro de su heredad, que vienen de padres a hijos por generaciones.
Para T. D. Bernard, se trata de una institución típica del denominado servicio personal de los indios. Aquellos que eran vagos o carecían de cacique o curaca que los gobernara, eran repartidos a perpetuidad entre los españoles, para que trabajaran en sus casas o quedaran adscriptos a sus chacras y otras propiedades.

REDUCCIONES Y MISIONES.

Reducciones: Los indios no repartidos en encomiendas se procuró que vivieran agrupados en núcleos de población, aislados de los españoles, con cierta autonomía administrativa, bajo la autoridad de sus propios alcaldes y alguaciles. Estos pueblos de indios se designaron primeramente con el nombre de reducciones, porque ante la resistencia de los aborígenes, que preferían una vida no sedentaria alejada de los colonizadores, fue necesario reducirles para que vivieran en población y se les declaró adscriptos al pueblo del que formaban parte. Más tarde se les llamó corregimientos, porque quedaron sometidos a la autoridad de un funcionario especial llamado corregidor de pueblos de indios. Este funcionario debía ejercer sobre los indios de su corregimiento una misión análoga a la del encomendero sobre los indios de su encomienda. Pero estas prevenciones de la ley no lograron en la práctica una eficacia mayor.
Todo pueblo o reducción de indios, gozaba de la propiedad de una extensión de tierra que por lo menos era de una legua a la redonda o en cuadro llamada resguardo. Estos resguardos eran de propiedad comunal y se beneficiaban económicamente distribuyendo las tierras que los integraban en tres partes: una que se parcelaba, adjudicándose las distintas parcelas anualmente a las diversas familias de la comunidad, para que las cultivasen y se beneficiasen de sus cosechas; otra que se destinaba a pastos para los ganados de la comunidad; y otra tercera que se labraba por todos los vecinos –según un sistema de trabajo gratuito- y de rotación obligatoria o que se adjudicaba a título de censo bien a indios, bien a españoles, ingresándose los beneficios que así se obtenían en las cajas de Comunidad.
En estos pueblos de indios jugaron papel muy importante las llamadas Cajas de Comunidad, cuyos fondos se destinaban al sostenimiento de hospitales, al auxilio económico de las viudas, huérfanos, enfermos e inválidos, al pago de los tributos, a sufragar los gastos de las misiones, al sostenimiento de casa de  recogimiento y de seminarios y colegios para hijos de los caciques, etc.
El caudal de estas cajas se nutría con ingresos procedentes de tres fuentes distintas: una agrícola, otra industrial, y otra censual.
La primera estaba integrada por el importe de los frutos que se obtenían del cultivo de ciertas extensiones de tierra colectivamente se hallaban obligados a realizar los indios de cada pueblo para el sostenimiento de su Caja de Comunidad.
La segunda de estas fuentes de ingreso la constituían los obrajes o fábricas de paños explotados en comunidad por los indios de ciertas regiones.
La tercera, pecuniariamente la más importante, resultaba del importe de los censos, obtenidos en las tierras comunales de los indios dadas para el cultivo, mediante el pago de un canon, a labradores indios o españoles.

Misiones: Existen con respecto a este tema, dos posiciones totalmente opuestas. Una en contra de las Misiones, diciendo que éstas esclavizaban a los indios en beneficio de la Compañía de Jesús.
En los primeros años del siglo XVII, secundando la política de colonización pacífica defendida por la corona para poblar y proteger las comarcas todavía no exploradas y las regiones fronterizas se establecieron en la Provincia de Guaira, las primeras misiones de religiosos jesuitas que pronto hubieron de alcanzar extraordinario desarrollo, organizando reducciones, o pueblos de indios que vivieron sometidos a la autoridad de un Padre Jesuita secundado por uno o dos asistentes. Crearon importantes núcleos de poblamiento, en zonas totalmente inhóspitas. La organización se ajustó a una rígida disciplina “…bajo ella encontraron los indios un estimable bienestar material, conseguido a expensas de un entregamiento absoluto en el  orden espiritual.
La organización de los pueblos estaba fundada en los mismos principios prescriptos en la legislación indiana. Los indios no sólo explotaban las parcelas individuales de tierras que se les adjudicaba, sino también trabajaban las tierras comunes –ayllú-.
Un modelo similar servía para todas las plantas urbanas: la plaza, la Iglesia, la casa de los misioneros, el cementerio, las casas de las viudas, las escuelas, los talleres, los depósitos de productos y las casas de los indios. El desarrollo de estos pueblos fueron favorecidos al contar con indígenas más útiles que en otras regiones.
También se consiguió aislar a los indígenas con las autoridades y colonizadores, siendo los jesuitas los únicos de raza blanco que habitaban los pueblos. Los indios allí se paga agrupados no formaban encomiendas –cuestiones luego que suscitan inconvenientes con los españoles, levantamiento de comuneros en Paraguay y Corrientes-. Asimismo se eximió a los indios del pago del tributo durante los diez primeros años posteriores a su conversión. Aunque el gobierno local era ejercido en principio por funcionarios indígenas, los religiosos tuvieron una activa participación en todos los aspectos de la vida del pueblo. Administraban justicia –los jesuitas- regulaban el sistema económico y en realidad gobernaban políticamente.

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ACTA DE FUNDACION 

        En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y espíritu, tres personas y un solo Dios Verdadero, y de la Sacratísima Virgen su madre, y del Rey don Felipe nuestro Señor; Yo el Licenciado Don Juan de Vera y Aragón, Adelantado, Capitán General, Justicia Mayor y Alguacil de todas estas provincias del Río de la Plata, por su Majestad en cumplimiento de las Capitulaciones que hizo el Adelantado don  Juan Ortiz de Zárate de que poblaría ciertos pueblos en estas Provincias, Fundo y asiento y pueblo la CIUDAD DE VERA en el sitio que se llama de las Siete Corrientes, Provincia del Paraná y Tapé, con los límites y términos siguientes: de las ciudades de Asunción, Concepción de Buena Esperanza, Santa Fé de la Vera Cruz y Salvador, Ciudad Real, Villa Rica del Espíritu Santo, San   Francisco y Mbiaza, la costa del norte, para agora y para siempre jamás, en el entretanto que Su Majestad o por mí otra cosa no sea mandado en su real nombre. La cual dicha parte parece ser mejor e buen sitio donde la gente pueda estar y poblar, por tener como tiene tierras de labor, leña, pesquería e pastos e montes para sustanciación de los dichos pobladores y de sus ganados,  para la perpetuación  de dicha ciudad con muchas tierras  para  estancias para repartir a los pobladores y vecinos de ella, como su Majestad lo manda en sus Reales Cédulas, con protestación que si se hallare otro sitio mejor se pueda trasladar la ciudad con el propio nombre donde convenga mas al servicio de Dios y de Su Majestad y utilidad de los pueblos, y esta mudanza se haga con acuerdo y parecer del Cabildo, y así, en nombre de Su Majestad y por virtud de sus reales poderes que tengo y que por notoriedad no van aquí insertos:

Nombro Alcaldes, Regidores, Procurador General de la Ciudad, Mayordomo de ella para que la tengan en justicia, guarda y conservación,  administrando justicia en los negocios civiles y criminales anexos a sus oficios, conforme a las Cédulas y Ordenanzas que Su Majestad  tiene dadas a las ciudades de las Indias para que usen de dichos oficios anexos a sus cargos; conviene a saber: 


Alcaldes ordinarios y de hermandad, a Francisco García de Acuña, y Diego Ponce de León, Regidores, Alguacil Mayor, Juan de Rojas, Martín Asencio Gonzalez,  Alonso de Velasco, y Héctor Rodriguez, Asencio Gonzalez, Estevan de Vallejos, Francisco de León, Diego Natero, Francisco Rodriguez, Pedro Lopez de Enciso, Fiel ejecutor, Melchor Alfonzo, Procurador, Antonio de la Madrid, Mayordomo, Gerónimo Ibarra, …Que la elección se haga en un día señalado, … por la presente nombro y señalo la elección de los oficios en  cada un año por el día de año nuevo, nombrando los que salieren a los que entraren bajo juramento conforme a derecho, ….nombrando a aquellas personas que con mas rectitud y celo entendieron que conviene al servicio de Dios y de Su Majestad, para el buen gobierno de dicha ciudad, como se hace en los virreynos del Perú y en todas las Indias. Fecho en la ciudad de Vera, a 3 días del mes de abril, de 1588, Firma, el Licenciado Juan Torres de vera y Aragón.  Testimonio de Nicolas de Villanueva, Escribano público y del Cabildo, Por el Rey DON FELIPE NUESTRO SEÑOR.